¿Aceptas la realidad? ¿Te aceptas a ti mismo?

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Aceptarse a uno mismo y la realidad en la que se vive es fundamental en el camino hacia el desarrollo y crecimiento personal. Sin embargo, a veces resulta complicado llevar a cabo el proceso de aceptación. ¿Conoces los factores que dificultan este proceso? ¿Opinas que aceptar es lo mismo que conformarse?

Uno de los temas más ampliamente tratados en psicología, en los últimos años, está relacionado con la Aceptación. Se ha encontrado que una de las mayores fuentes de malestar y aflicción es la no aceptación de la realidad que se vive o se ha vivido. Esta angustia puede ser provocada por una percepción que no es acorde con lo que está ocurriendo, lo cual puede derivar en sentimiento de impotencia, frustración, irascibilidad, ansiedad, etc. Sin embargo, no siempre ocurre así, esta ausencia de aceptación puede estar siendo una defensa de la persona ante situaciones de mucha adversidad en la que incurre el psiquismo ante determinadas vivencias.

¿De qué hablamos cuando hablamos de aceptación?

La aceptación se refiere a poder contemplar e interiorizar las diferentes experiencias y eventos de la vida de la manera más realista posible. Asimismo, también está relacionada con entender que algunas circunstancias son inmutables.

Existen diversos tipos de aceptación que pueden atañer a un individuo: aceptación personal, es decir, aprobar las fortalezas y debilidades de uno mismo (a nivel físico, social, emocional, cognitivo…,) aceptación del pasado, del cuerpo, del paso del tiempo, de situaciones que no se pueden cambiar, aceptación de las diferencias entre las personas, de ciertos pensamientos…

La lucha por intentar llevar el control en todo momento, tanto del mundo exterior como del interior, puede desembocar en momentos de impotencia y malestar puesto que es inviable tomar el control absoluto. El proceso de aceptación no implica la desaparición del malestar pero sí puede reducirlo significativamente dado que fomenta una mayor comprensión de la situación y, por ende, una mayor tolerancia a la frustración.

Factores que influyen en la no aceptación

Sentimiento de omnipotencia. La persona cree firmemente que saldrá airosa de cada una de las situaciones a las que se enfrente en la vida, lo cual le impide entender que no siempre puede ser así debido a las complicaciones que puedan aparecer. En estos casos, existe una dificultad en el momento de identificar y reconocer los propios límites.

Desvitalización. Se refiere a la falta de ganas y energía ante diferentes estímulos externos. Esto puede manifestarse ante la ausencia de motivación por realizar planes o estar con personas allegadas, falta de ilusión por la vida, carencia de inquietudes, de deseos… lo cual puede llevar a un estado de apatía y, en algunos casos, este estado se ve acompañado de falta de aceptación de la realidad.

Rigidez mental. Se ha encontrado que la falta de flexibilidad mental puede ser un elemento que dificulte el proceso de aceptación. Está relacionado con defender una postura y no poder entender otras posiciones/opiniones distintas ante un mismo hecho, estas personas consideran como única forma correcta la que ellos defienden.

Dificultad en el entendimiento del proceso de individuación. Definido este término por el psicólogo, médico psiquiatra y ensayista suizo Carl Gustav Jung, la individuación se refiere al proceso que origina un individuo psicológico, es decir una unidad aparte. Tal y como define el propio autor, “Individuación quiere decir convertirse en un individuo, entendiendo por individualidad las peculiaridades más internas, últimas e inigualables, llegar a ser uno mismo”. Teniendo esto en cuenta, es importante destacar que el hecho de estar inmerso/a en una relación muy fusional (de pareja, de amistad, en el vínculo paterno-filial, etc…) puede complicar la comprensión de la existencia de diferentes realidades, por no concebir que las percepciones entre miembros de la díada sean diferentes.

Anclarse en el pasado. Experiencias traumáticas o microtraumáticas vividas en el pasado, pueden obstaculizar el proceso de aceptación tanto de lo ocurrido como de la nueva situación. O bien porque la persona se quede anclada en alguna etapa pasada (por ejemplo ante la pérdida de un ser querido, aferrarse a la etapa en la que esa persona vivía) o porque niege que tal suceso haya ocurrido (por ejemplo, una violación). Es fundamental señalar aquí la importancia del inconsciente así como del archivo de las emociones, es decir, la memoria implícita, ubicada en la amígdala.

Estar excesivamente pendiente del futuro. Tener inquietudes y/o aspiraciones, metas, proyectos de vida, planes, deseos para el futuro… es signo de salud mental pero, mostrar fijación por esta etapa que aún no ha llegado, puede significar una falta de aceptación de la realidad presente. Por ejemplo, pensar única y permanentemente en el trabajo que se quiere conseguir en el futuro, puede estar perjudicando la forma en la que una persona se desenvuelve en su trabajo actual. Otro ejemplo a destacar es la adquisición de ropa de tallas inferiores a la talla real, persiguiendo, de este modo, el deseo de adelgazar.

Aceptación distinta de conformismo

Aceptar no es sinónimo de conformarse, el primer proceso implica una consideración de la realidad, una activación mental (analizando diferentes perspectivas, por ejemplo) entendiendo que hay algunas situaciones que no se pueden cambiar. Sin embargo, el conformismo implica pasividad, fomentando el estancamiento en determinadas situaciones lo cual imposibilita el crecimiento y el desarrollo personal, anulando, en algunos casos, la capacidad de tomar decisiones o de creer en uno mismo, y otorgando valor únicamente a la perspectiva de los demás.

Aceptación distinta de resignación

A menudo existe dificultad para diferenciar los términos conformismo y resignación y estos, a su vez, se pueden confundir con la aceptación. Tanto en el conformismo como en la resignación se ve inmersa la pasividad anteriormente referida, sin embargo, la resignación conlleva sentimiento de impotencia y desánimo. A diferencia del conformista, una persona resignada siente que, ante determinadas circunstancias, otras opciones pueden ser buenas pero no lleva a cabo un plan de acción para conseguir aquello que se desea.

Aceptación distinta de rendición

Aceptar la realidad que se está viviendo, no quiere decir que la persona se esté rindiendo a la situación que acontece en ese momento de su vida. No obstante, ocasionalmente son confundidas ambas acepciones. En este caso, es importante destacar la percepción de abatimiento y/o la tristeza profunda que podría experimentar aquella persona que se siente rendida frente al alivio que, normalmente, suele ocasionar la aceptación de la realidad.

¿Por qué están relacionadas la aceptación y la autoestima?

Algunos autores definen la aceptación personal como un recurso capaz de aumentar la autoestima. Aceptarse a uno mismo, identificar aquello que no resulta agradable, respetarse y quererse es base esencial en el autoconcepto. Esta aceptación concederá importancia a las propias opiniones, emociones y pensamientos pero, además, implicará entender que no siempre la propia perspectiva es la adecuada. 

Por esta razón, y dada la influencia que puede tener dicho recurso en el desarrollo como ser humano, algunas corrientes psicológicas promueven trabajar y tener en cuenta, entre otros aspectos, este proceso en el camino hacia el bienestar de las personas.

“Solo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón. Porque quien mira hacia fuera, sueña, y quien mira hacia dentro se despierta” Carl Gustav Jung (1875- 1961) fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo.

Natalia Correa Flores

Referencias:

Concienciadeti.blogspot.com.es. (2014). Aceptación vs. Conformismo y/o Resignación. Recuperado el 10 de julio de 2017 del sitio web: concienciadeti.blogspot.com.es/2014/09/aceptacion-vs-conformismo-yo-resignacion.html

Peréz, C. (2013). La aceptación: el proceso de tu desarrollo personal. [online] La Mente es Maravillosa. Recuperado el 11 de julio de 2017 del sitio web: https://lamenteesmaravillosa.com/la-aceptacion-el-proceso-de-tu-desarrollo-personal/

Postigo, C. (2016). 5 Diferencias entre Resignación y Aceptación – Carlos Postigo. [online] Carlos Postigo. Recuperado el 11 de julio de 2017 del sitio web: http://www.carlospostigo.es/5-diferencias-entre-resignacion-y-aceptacion/

Ussía, I. and Fernández, M. (2015). LA ACEPTACIÓN NO ES LO MISMO QUE CONFORMISMO. [online] Centro Psicologia Clinica. Recuperado el 10 de julio de 2017 del sitio web: https://centropsicologiaclinica.wordpress.com/2015/10/14/la-aceptacion-no-es-lo-mismo-que-conformismo/

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