Acoso sexual en el trabajo. Factores y consecuencias

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En las últimas semanas se ha producido un incremento notorio en el número de denuncias públicas de acoso sexual vinculado al ámbito laboral por parte de distintas personas conocidas. ¿En qué consiste esta problemática? ¿Bajo qué circunstancias se produce?

El acoso sexual es definido como un fenómeno social multifactorial donde es posible distinguir diversas dimensiones que inciden en su origen y mantenimiento. Se trata de una problemática cuya existencia ha sido constatada por numerosas investigaciones debido a las graves repercusiones que genera sobre las víctimas y la organización.

En esta misma línea, consiste en una modalidad de acoso desarrollado a través de distintas manifestaciones de índole sexual. Además, dentro de sus consecuencias se destaca la creación de un ambiente laboral desfavorable, intimidatorio y ofensivo capaz de influir en las competencias y el bienestar de la persona afectada.

Asimismo, en las últimas semanas se ha despertado una nueva alarma en relación a esta problemática como consecuencia de la proliferación de diversas denuncias en diferentes medios de comunicación por parte de personajes públicos de Estados Unidos. A esta iniciativa se han unido actrices españolas como Aitana Sánchez Gijón o Carla Hidalgo, quienes han contribuido en la constatación de una realidad alarmante que requiere de una intervención y prevención adecuadas.

Por otro lado, debido al desconocimiento de esta problemática social, se han extendido diversos mitos sobre la misma. Uno de los más frecuentes es su consideración como un hecho aislado, característico de empresas pequeñas y con trabajadores en situación de precariedad laboral. Sin embargo, gracias a las investigaciones realizadas se ha podido constatar que no se trata de una conducta aislada o extraordinaria, sino que su frecuencia es reiterada.

Se trata, por tanto, de una modalidad de violencia que atenta contra los derechos de las personas, generando graves repercusiones de distinta naturaleza y cuyo origen puede estar facilitado por diversas condiciones laborales (puestos de trabajo, relación entre los compañeros…) o factores personales de los individuos implicados.

Asimismo, dicha violencia puede ser desplegada por medio de diferentes modalidades conductuales:

  • Físicas. Pueden manifestarse a través de diversas formas de contacto como tocamientos, roces o palmaditas, llegando en casos más extremos hasta la violación o la coacción.
  • Verbales. Aparecen principalmente en forma de insinuaciones sexuales, comentarios obscenos, flirteos, etc.
  • No verbales. Algunos ejemplos serían la exhibición de material (fotografías, videos, escritos) de carácter sexual, gestos, miradas, etc.

Esta gran variedad en las manifestaciones de acoso sexual ha dificultado la delimitación de aquellas conductas que podrían incluirse dentro de esta denominación, lo que ha podido influir en la constatación y denuncia de las mismas debido a que el contexto socio-cultural puede haber incidido en la “normalización” de algunos de estos comportamientos.

Como consecuencia, resulta complicado determinar la prevalencia de este problema debido a que, en muchas ocasiones, se ve enmascarado dentro de comportamientos legítimos o la denuncia se ve entorpecida por factores como el temor a la falta de credibilidad del entorno o a la pérdida del empleo. No obstante, una encuesta realizada por la Secretaría de la Mujer de Comisiones Obreras indicó que cerca del 14,5% de los trabajadores ha experimentado alguna situación de acoso sexual a lo largo de su vida profesional.

Factores vinculados al acoso sexual en el trabajo

A través de los distintos estudios, el acoso sexual en el ámbito laboral ha sido relacionado con factores de diversa naturaleza. Inicialmente, esta modalidad de violencia fue asociada únicamente a cuestiones de género dada la mayor prevalencia, al menos en el número de denuncias, en las mujeres.

Asimismo, aspectos como la discriminación sexual, la proporción de hombres y mujeres dentro de las empresas, el tipo de cargos o tareas que desempeñan y la sexualización del entorno laboral ha fomentado el mantenimiento de esta creencia.

No obstante, el mayor número de investigaciones y de casos documentados ha permitido romper este molde y constatar que se trata de un problema que también afecta a los hombres, aunque en una menor proporción. Además, se han observado otras variables presentes en muchas de las personas que sufren este tipo de violencia: individuos jóvenes, de reciente incorporación a la empresa, inmigrantes o pertenecientes a minorías étnicas, con bajos ingresos y con estudios básicos o medios. Asimismo, la consolidación y perpetuación de la misma se ha visto correlacionada con personas que han sido asediadas durante un largo periodo de tiempo y que, por diversos motivos, recurren a la denuncia como último recurso.

Por otro lado, años más tarde se produce un cambio en torno a la naturaleza de este tipo de violencia, pasando a ser considerada una consecuencia de relaciones de poder en el ámbito del trabajo. Dentro de esta postura, se encontraba una mayor proporción de casos entre personas de diferente posición jerárquica de una misma compañía donde el superior ejerce su poder para que la otra persona acceda a determinadas demandas y, de esta forma, no perder algún beneficio correspondiente a su puesto de trabajo. Como consecuencia, el temor a la pérdida de uno de estos beneficios o al despido definitivo es uno de los principales factores que dificultan la denuncia de este tipo de problemáticas.

No obstante, es preciso señalar que se ha observado un gran número de casos entre personas que se encuentran en una posición similar dentro de su trabajo. Por ello, debemos tener en cuenta que se trata de un proceso multifactorial en el que resulta imposible reducir la causa de este problema a explicaciones simplistas como las relaciones de poder o cuestiones de género.

En esta misma línea, debemos tener en cuenta que esta problemática social, a pesar de llevarse a cabo dentro de una determinada institución, se basa en relaciones interpersonales. Por este motivo, además de las características de naturaleza corporativa de la compañía, es necesario tener en cuenta las características intra e intersubjetivas de los implicados como la reproducción de esquemas de acción y vinculación, conscientes o inconscientes, inscritos a partir de las interacciones previas mantenidas con otras figuras significativas.

 

Consecuencias del acoso sexual

Son diversas las dificultades con las que se encuentra una persona que ha sufrido/sufre acoso sexual en su trabajo. La afectación es evidente, sobre todo, en el terreno psicológico. Las principales consecuencias son las siguientes:

  • Baja autoestima.  La integridad de la persona se ve afectada a raíz de las agresiones y las humillaciones, es importante señalar los sentimientos de poca valía que la víctima tiende a experimentar. Creencias tales como pensar que es más débil que el resto de compañeros o que no es capaz de enfrentarse al acosador son habituales. También son frecuentes los sentimientos de ira, frustración y rabia.
  • Descenso de la motivación. Ser acosado en el lugar de trabajo, contribuye, ineludiblemente, con un descenso en las ganas de acudir a trabajar, dado que el agresor se encuentra allí y es donde ejerce la violencia. Esta falta de motivación, promovida por el miedo a que se repitan las agresiones, en algunos casos, desemboca en una ausencia  en el puesto de trabajo, lo que se conoce como absentismo laboral.
  • Cambios a nivel relacional. Los vínculos que la persona mantiene se ven alterados. No solo en la relación acosador-acosado sino también con el resto de compañeros. Asimismo, esta situación puede afectar a relaciones que no estén enmarcadas en el terreno laboral. Es decir, otros vínculos significativos de la persona que está siendo agredida. Esto se refiere a las mayores dificultades que puedan surgir en el terreno socioafectivo de este individuo (familia, pareja, amigos, etc.).
  • Menor rendimiento laboral y mayor accidentalidad. El embotamiento mental, a menudo, deriva en dificultades cognitivas: disminución de la concentración, dificultades de memoria, de atención, en el procesamiento de la información…, a su vez, esto eleva los índices de accidentalidad en aquellos trabajos que conllevan riesgos físicos.
  • Repercusiones en la salud mental. Estrés, ansiedad, fobias, ataques de pánico o depresión, son las patologías psicológicas más frecuentes experimentadas ante la situación descrita.
  • Trastornos de sueño. Se destaca la dificultad para conciliar el sueño o la calidad del mismo debido al miedo y/o la agitación mental. Las pesadillas durante la fase REM del sueño también son muy frecuentes, llegando a revivir, en algunos casos, la situación de acoso.
  • Modificación en el comportamiento. Dejar de llevar a cabo determinadas acciones que antes eran habituales (por ejemplo, en el momento del descanso, en la hora de la comida…). Diferentes autores definen el aislamiento como el cambio principal en el comportamiento.
  • Perjuicio en la situación laboral. Una de las consecuencias que mayor miedo produce a los agredidos es el deterioro en su situación laboral (cambio de rango, de tareas, de departamento…), o, en el peor de los casos el despido laboral. Dicho temor dificulta que los acosados expongan su situación e intervengan ante ella.
  • Enfermedades físicas. Las somatizaciones son frecuentes ante este tipo de situaciones en las que se experimenta estrés y ansiedad. Cefaleas, dolores estomacales, cutáneos, fatiga o molestias en la garganta, entre otras.
  • Pérdida de confianza hacia uno mismo y hacia los demás. Estar sometido a agresiones sexuales promueve el cambio en la autoimagen, esto es, en el concepto de uno mismo. Produciéndose un deterioro capaz de mermar la confianza en sí mismo y en el resto de personas cercanas.
  • Suicidio. Para algunas personas que sufren abuso sexual en el trabajo, la situación resulta insostenible, tanto que el abusado puede decidir acabar con su propia vida.

Además de todas las consecuencias que sufre la víctima, también su entorno se ve afectado por la situación de acoso. Por un lado, la familia y amigos, ante el sufrimiento que experimenta su allegado. Por otro, los compañeros de trabajo los cuales pueden sentir desamparo y desmotivación. Esto puede provocar un mayor absentismo entre los trabajadores y deterioros en las distintas relaciones laborales. Asimismo, la empresa se verá perjudicada debido a los mayores costes que puede conllevar la denuncia de la situación además del descenso de la productividad.

Como conclusión, partiendo de las repercusiones de esta problemática, se resalta la necesidad de concienciar a las distintas organizaciones para la implantación de medidas que permitan una mejor prevención, detección y detención de las situaciones de acoso sexual en el contexto del mundo laboral.

Natalia Correa Flores

Rafael Fenoy Castaño

 

Referencias

Ayuso, B. (2016). El acoso sexual en el trabajo: un secreto a voces. Periódico El País. Recuperado el 8 de noviembre de 2017 del sitio web: https://elpais.com/elpais/2016/09/23/actualidad/1474651280_624353.html

CCOO Federación de Servicios. El acoso sexual en el trabajo en España. Recuperado el 8 de noviembre de 2017 del sitio web: https://www.ccoo-servicios.es/html/967.html

Instituto de la Mujer para la Igualdad de Oportunidades. Acoso sexual. Acoso por razón de sexo. Mobbing. Recuperado el 8 de noviembre de 2017 del sitio web: http://www.inmujer.gob.es/conoceDerechos/preguntas/acoso.htm

Madrid, J. (2017). Varias actrices españolas denuncian acoso sexual, ¿a quiénes señalan? Vanitatis. Recuperado el 8 de noviembre de 2017 del sitio web: https://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2017-10-26/aitana-carla-hidalgo-aura-garrido-acoso-sexual-cine-espanol-responsables_1467210/

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Merino, J. y Cruceta, G. (2009). El acoso sexual en el trabajo en Cataluña. Estudio de Casos. Revista d’estuds de la violència, Vol. 7. Recuperado el 8 de noviembre de 2017 del sitio web: http://www.navarra.es/NR/rdonlyres/3C74A6FB-39EB-43EF-8237-39FDA9390240/153600/ICEV_Acoso_sexual.pdf

Méndez, J. A. e Ingelmo, J. (2009). La psicoterapia psicoanalítica desde la perspectiva del enfoque Modular-Transformacional. Ancares: Madrid.

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