Causas de los ataques de pánico

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A lo largo del tiempo se ha desarrollado un gran número de teorías relacionadas con el Ataque de Pánico que nos han permitido conocer más detalles sobre dicho proceso. No obstante, en la actualidad existen ciertas lagunas en torno a los factores causales que esta problemática.

El Ataque de Pánico, también conocido como “Crisis de Angustia”, es definido como una respuesta de miedo y/o malestar intensos que aparece de forma súbita y aislada, con una duración muy variable. Asimismo, manuales diagnósticos como el DSM indican que dicha respuesta suele acompañarse de diversas manifestaciones de naturaleza somática como taquicardia, sudoración, temblores, sensación de ahogo, opresión en el pecho, náuseas, mareos, desmayos, sofocos, sensación de irrealidad y de pérdida de control, miedo a morir, etc. Además, dichas manifestaciones no pueden ser explicadas por el consumo de sustancias o por el padecimiento de otras problemáticas.

Por otro lado, para concretar la naturaleza del problema es necesario considerar el contexto en el que se produce dicho episodio. Teniendo el cuenta la relación con los posibles desencadenantes, los ataques de pánico pueden clasificarse en:

  • Inesperados. El inicio del episodio no coincide con desencadenantes manifiestos.
  • Determinados situacionalmente. Los ataques se producen ante la presencia o anticipación de un estímulo o situación específico.
  • Predispuestos situacionalmente. Los episodios son más comunes en situaciones concretas, aunque no se encuentran asociadas completamente con las mismas.

Los ataques de pánico pueden originarse en una multitud de situaciones, especialmente en aquellas capaces de generar un estado de elevada activación fisiológica o ante un evento de estrés específico. Una vez se ha producido el primer episodio, dicha situación queda asociada con las sensaciones experimentadas durante el mismo. Como consecuencia, se genera una tendencia a evitar esta situación.

De este modo, el ataque de pánico ha estado tradicionalmente vinculado a la agorafobia, caracterizada por una intensa respuesta de ansiedad ante aquellas situaciones en las que resulta complicado escapar o conseguir ayuda. Estas situaciones son experimentadas con un profundo malestar y, en muchas ocasiones, evitadas. En algunos casos, debido a la cronificación de la problemática, se puede llegar a producir un confinamiento en el hogar que genera graves repercusiones en distintas áreas de la vida de la persona. Asimismo, se ha observado una alta convergencia con otras problemáticas como ansiedad generalizada, trastornos del estado de ánimo, fobias, consumo desmesurado de alcohol, fármacos y otras sustancias, etc.

A pesar de las definiciones tan precisas sobre este trastorno, las investigaciones no han conseguido determinar el curso exacto del episodio, así como los factores que generan una mayor vulnerabilidad.

En esta misma línea, una de las explicaciones actuales hace alusión a un sistema de alarma que se activa en situaciones en las que no resulta necesario. Asimismo, debido a la correlación con determinadas alteraciones fisiológicas (hipotensión, hiperventilación…) y bioquímicas (noradrenalina y serotonina) se ha llegado a sugerir un origen congénito de esta patología.

No obstante, en la actualidad sigue habiendo un gran vacío en cuanto a la etiología o las causas de estas alteraciones que podrían explicar, en parte, la aparición de los ataques de pánico. Por este motivo, la mayoría de las intervenciones van dirigidas a la supresión de los síntomas, pudiendo resultar un tratamiento superficial en muchos de los casos.

Factores vinculados al Ataque de Pánico

A pesar de no conocer las causas específicas de esta problemática, se ha destacado una lista de factores de distinta naturaleza que podrían dar cuenta de los episodios de ataque de pánico. A continuación se recogen los más significativos:

  • Variables parentales y ansiedad en la infancia

Una de las mayores dificultades extraídas de los estudios con familias para determinar la influencia de los factores familiares en el origen de una determinada problemática, es la dificultad para discernir la influencia genética de la ambiental. No obstante, diversas investigaciones longitudinales sostienen que las personas criadas en ambientes familiares sobreprotectores y rígidos poseen una mayor prevalencia de Trastorno de Pánico. Asimismo, estas investigaciones sostienen que dichos patrones parentales, junto a los distintos estresores experimentados durante la infancia y la adolescencia, podrían incrementar la probabilidad de desarrollar un Trastorno de Personalidad Evitativo o Dependiente, así como incidir en el origen y mantenimiento del Trastorno de Pánico con o sin Agorafobia.

Otros factores que han sido vinculados a este problema son los problemas económicos familiares, experiencias de abuso, ansiedad de separación en la infancia o pérdida temprana de los progenitores.

  • Inhibición Conductual

Definida por Kagan y colaboradores como un rasgo temperamental que implica la tendencia a ser cauto, callado y reservado en las situaciones o contextos no familiares. Asimismo, se trata de un tendencia estable mantenida a lo largo de la infancia y la adolescencia.

Por otro lado, Segui y colaboradores llevaron a cabo un estudio con personas con un diagnóstico temprano de Trastorno de Pánico y se concluye que el inicio precoz de esta patología proviene de un factor temperamental común de inhibición conductual.

  • Sensibilidad a la Ansiedad

Este factor hace alusión a una mayor predisposición a responder con temor a los signos de ansiedad. No obstante, es preciso destacar que los resultados de distintas investigaciones han correlacionado este factor con el mantenimiento del Trastorno de Pánico pero no con el origen del mismo.

  • La percepción de control de la ansiedad

El Trastorno de Pánico ha sido asociado en diversos estudios con la dificultad para controlar o gestionar las respuestas emocionales y situaciones vitales. Por este motivo, estas personas podrían poner en marcha esfuerzos desmesurados por prevenir los estados de ansiedad o angustia. Asimismo, se ha señalado que estas personas podrían poseer un déficit en el procesamiento emocional, lo que indicaría la presencia de una mayor vulnerabilidad a sufrir un primer episodio.

Antecedentes remotos

Por otro lado, recientes investigaciones han aportado datos sobre los componentes neurofisiológicos que explicarían el motivo por el cual, ante situaciones traumáticas o de conflicto, no todas las personas experimentan las manifestaciones somáticas que caracterizan al Ataque de Ansiedad. Además, es necesario destacar la gran diversidad en los signos manifestados entre las distintas personas.

En esta misma línea, estudios actuales concluyen que las situaciones de abuso y negligencia durante la infancia se encuentran correlacionadas con patrones desorganizados en la respuesta de estrés y temor, relacionada con la hiperactivación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA). Asimismo, se ha observado que dicho patrón tiende a mantenerse estable, fomentando la emisión de respuestas de sobreactivación.

Como consecuencia, se hipotetiza que dichos episodios pueden no estar relacionados directamente con un evento estresante actual, lo que justificaría la dificultad para identificar una causa manifiesta que pueda generar dicho episodio. De esta forma, estímulos o situaciones del presente podrían actuar a modo de desencadenantes sin que la persona sea capaz de tomar conciencia de la fuente subyacente y real de esta problemática.

Factores vinculados al mantenimiento del problema

Una vez se ha producido la primera crisis, la angustia experimentada por la persona no depende únicamente de los conflictos inconscientes que la generaron, sino que la evocación de la situación, que actúa a modo de “angustia señal”, es capaz de reactivar las manifestaciones corporales o dichos conflictos latentes, fomentando la aparición de un nuevo episodio.

De esta forma, la crisis de angustia podría estar mediada por la activación de representaciones de distinto nivel de simbolización como, por ejemplo, sentimientos de culpa por alguna fantasía o deseo conflictivo, la pérdida o el abandono de figuras importantes, un lugar desconocido, así como la aparición de señales fisiológicas como malestar torácico.

Como consecuencia, se genera una nueva representación de sí mismo en peligro”, lo que implica una sensación de hallarse bajo una amenaza. Además, ésta puede estar influenciada por el discurso de los padres, así como por la posible identificación con el sí mismo en peligro de los progenitores.

No obstante, dicha representación está mediada por otro factor vinculado a esta problemática, el control sobre la angustia. La presencia de una figura de apego con capacidad para calmar la angustia infantil (heterorregulación), es interiorizada como una capacidad de “autoapaciguamiento”, a través de la cual la persona es capaz de gestionar adecuadamente sus niveles de activación psicofisiológica. Por tanto, la ausencia de esta capacidad genera un estado de vulnerabilidad para el desarrollo de diversas problemáticas, así como una dependencia hacia otras figuras significativas para la regulación del alto nivel de activación.

Finalmente, podemos extraer como conclusión la existencia de una gran cantidad de factores, presentes y pasados, vinculados al origen y mantenimiento de este trastorno. Por este motivo, se enfatiza la necesidad de llevar a cabo una intervención exhaustiva que permita profundizar en los antecedentes remotos, responsables de muchos de los factores relacionados con el inicio de los Ataques de Pánico.

Si queréis profundizar en este temática, os recomendamos la sección Ataques de Pánico, donde se describen los principales síntomas y la metodología de trabajo.

Rafael Fenoy Castaño Psicólogo en Aesthesis Psicólogos Madrid
Referencias

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6 thoughts on “Causas de los ataques de pánico

  1. Hola, muchas gracias por el artículo. Sufro de ansiedad generalizada y ataques de pánico, desde hace años, de hecho ahora los ataques son cada día, si bien los evito como puedo, no sin pasar un mal rato. Me está afectando muchísimo en la vida diaria para todo, incluso estando en casa. Veo que el hecho de tomar solo medicación, en mi caso valium dos al dia, mañana y noche, y media paroxetina a la noche, me está manteniendo pero el miedo está ahí, y las causas que me han llevado hasta este estado, deben haber sido inducidas por las vivencias de miedo constante, ya que fuí abandonada al nacer y me cogieron dos personas que me trataron como un muñeco sin ningún afecto, con tiranía. Creo que el miedo al abandono que sufrí en el vientre de mi madre, y la falta de un ambiente familiar adecuado, me tuvo en tensión y mi sistema nervioso ha terminado por estallar. Realmente, quiero poder volver a sentirme bien, y no sé cuando será, ni cómo, pues esto es horrible. Saludos.

    1. Buenos días Marivi,

      En primer lugar agradecemos tu participación en el blog. Sin duda, las experiencias adversas transcurridas durante la biografía de la persona son un elemento esencial en el origen de este tipo de problemática, algo que precisa, en muchas ocasiones, de una intervención exhaustiva que permita procesar aquellas vivencias que no han sido elaboradas adecuadamente. Asimismo, se trata, tal y como mencionas, de una experiencia capaz de generar un intenso malestar en la persona que lo padece, así como una interferencia en distintas área de la vida.

      Si necesitas alguna orientación más personalizada, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del correo: desarrollo@aesthesis.es

      Un saludo.
      Equipo Aesthesis.

  2. Hola creo que sufro un poco de agorafobia, no sé si totalmente pero me siento bastante incómodo en espacios públicos y con mucha gente. existe un tratamiento efectivo para esto? en algunas páginas que parecen fiables he leido que sí, pero me gustaría la opinión de un experto gracias

    1. Buenos días,

      En primer lugar, existen diferentes vías por las que una persona pueda desarrollar una sintomatología que finalmente sea definida como agorafobia. Se trata de una sintomatología generada a partir de una dinámica intrapsíquica construida a partir de una serie de experiencias previas que no han sido elaboradas de forma adecuada. Como consecuencia, la persona desplaza la angustia experimentada, manifestándola en esa sensación de incomodidad en espacios donde resulta complicado escapar para volver a un sitio seguro. EL tratamiento eficaz de esta problemática requiere de una intervención exhaustiva que permita determinar la causa primera de la misma y generar un cambio profundo abordando el problema desde su origen.

      Un saludo,
      Equipo Aesthesis.

    1. Buenos días Diana,

      En primer lugar, agradecemos tu participación.
      Tal y como comentas, las recientes investigaciones subrayan la posible relación de los Ataques de Pánico con eventos remotos dado que muchos de ellos tienen lugar en ausencia de un estímulo discriminativo estresante capaz de explicar dicha respuesta de ansiedad desmesurada. No obstante, se trata de un campo en el que es necesario seguir investigando con el objetivo de comprender este proceso en su totalidad.

      Un saludo,
      Equipo Aesthesis.

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