Complejos con el físico y Malestar psicológico

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Es natural  estar insatisfecho con alguna característica física pero, ¿qué diferencia existe entre una simple disconformidad y tener complejos? ¿Conoces algún trastorno relacionado con la autoimagen física?

En la sociedad en la que vivimos es habitual sentirse familiarizado con los términos “complejos con el físico”, esto hace referencia al malestar emocional provocado ante la percepción subjetiva, fijación y descontento con alguno o varios rasgos del cuerpo. Aunque pueden experimentarse durante todo el año, la llegada del buen tiempo podría acrecentarlos dado que con el calor suele haber una tendencia a exhibir más el cuerpo.  

Algunos de los complejos más frecuentes que experimentan las personas son causados por el peso (sobre todo sentirse gordo/a), la estatura (tanto por mucha altura como por poca), la calvicie, la falta de musculatura, el tamaño del pecho, la celulitis, las arrugas o cicatrices y un inagotable listado de otros complejos. En la mayoría de las ocasiones, la idea con respecto al rasgo físico que causa la incomodidad está distorsionada, es decir, la persona, al obsesionarse con dicho rasgo, no lo ve tal y como es en la realidad, sino que lo distingue de una manera más exagerada. En otros casos, la característica física no se aprecia de manera distorsionada, es decir, la persona presenta un determinado rasgo (por ejemplo, alopecia) sin embargo la angustia que le produce es excesiva, llegando a sentirse acomplejado.

El determinado complejo con el físico puede llegar a influir de manera directa en el día a día de la persona, repercutiendo a la hora de formar vínculos o de realizar determinadas actividades. Por ejemplo, una persona que quiera ir a la piscina pero no vaya porque tenga complejo con su celulitis está evitando hacer un plan que le apetece por el dominio del malestar psicológico.

¿Cómo aparecen los “complejos”?

En la formación del autoconcepto y de las ideas que se tiene sobre uno mismo indudablemente repercute la historia de vida de la persona, por lo que es importante señalar que existe una amplia variedad de factores relacionados con la aparición de los complejos. La evidencia clínica destaca los siguientes como claramente influyentes:

Sufrir humillaciones relacionadas con el rasgo que provoca el malestar. Haber sido insultado o humillado en la infancia/adolescencia por la característica física con la que se está a disgusto puede provocar que, años más tarde y debido incluso a circunstancias ajenas al rasgo físico en cuestión, la persona que ha vivido un microtrauma por continuas burlas reexperimente el malestar, apareciendo este complejo de una forma manifiesta.

Focalizarse en partes concretas y no observar el cuerpo como un todo. El cuerpo está formado por abundantes partes y características que son claramente visibles (extremidades, ojos, nariz, pelo, estatura, peso, color y tipo de piel, etc.), detenerse demasiado en cada una de las partes y entenderlas como particularidades muy diferenciadas unas de otras, puede llevar a dar excesiva importancia a cada una de estar partes y, quizá, a una distorsión en la percepción de alguna característica concreta. A este respecto sería importante poder analizar la relación que la persona mantiene con el perfeccionismo.

Haber sentido vergüenza a raíz de este rasgo en personas significativas para la persona. Anteriormente se ha mencionado como elemento influyente haber sufrido humillaciones que, en la mayoría de los casos, provocan vergüenza y malestar en la persona pudiendo repercutir en la formación de complejos con el físico. Sin embargo, otro factor asociado a esta aparición se trata de la vergüenza experimentada (suele ocurrir en la infancia) por algún rasgo físico de una figura principal de apego para el niño, como puede ser padre, madre, cuidador principal… por ejemplo, sobrepeso de alguno de los padres o color de piel. La persona siente vergüenza en la infancia y después, con el paso de los años, puede llegar a obsesionarse y preocuparse al percibir que presenta la característica ajena que le había producido malestar.

No sentirse lo suficientemente querido y valorado. Haber vivido y crecido con sentimientos y percepciones de falta de amor y cariño repercute en el autoconcepto generando, en la mayoría de las ocasiones, problemas de autoestima. Esta situación puede derivar en inseguridad y falta de confianza en uno mismo, favoreciendo así la aparición de determinados conflictos.

Estar expuesto/a a alusiones despreciativas. El hecho de que otras personas critiquen o juzguen algún rasgo determinado. Previamente se ha descrito la influencia que puede llegar a tener haber sufrido humillaciones en la infancia y adolescencia temprana a raíz de alguna característica física, sin embargo, también puede fomentar el surgimiento de complejos estar expuesto en el momento presente a comentarios despectivos con respecto a la apariencia física.

Desear alcanzar un ideal de belleza. Querer conseguir “un cuerpo perfecto” puede ser motivo de muchas frustraciones además de angustia y malestar. Perseguir un ideal de belleza, en la mayoría de las ocasiones poco realista, puede generar sentimientos de insatisfacción y una falta de aceptación del propio cuerpo. Aunque puede ocurrir desde la infancia tardía, se ha observado que los adolescentes son especialmente vulnerables en esta búsqueda.

Inma Cuesta, actriz española denuncia el uso del photoshop.

Influencia de la sociedad actual

Con respecto a querer alcanzar un ideal de belleza, resulta conveniente destacar la enorme influencia que ejerce el papel de las redes sociales en la sociedad actual. Modelos, actrices, actores, deportistas, blogueros, influencers… exhiben sus cuerpos semidesnudos, sus rutinas relacionadas con el deporte y el ejercicio físico, además exponen infinidad de maneras y medios para poder conseguir “un cuerpo perfecto”. Esta accesibilidad y exceso de información a solo un click unido al deseo de tener un buen físico, favorece que muchas personas deseen ser como ellos. De esta situación puede derivar una lucha constante por cambiar determinados aspectos físicos seguida de frustraciones si no se logran las características deseadas.

Sin embargo en ciertas ocasiones, cada vez con mayor frecuencia, las fotos admiradas debido a los “rasgos perfectos” de las personas retratadas, están editadas con programas informáticos, lo cual aleja de la realidad la imagen de la foto. Actrices españolas como Inma Cuesta denuncia el uso no consentido del photoshop en una de sus imágenes utilizadas para la portada de una revista defeniendo la necesidad de “reivindicar con fuerza poder defender quiénes somos sin tener que estar supeditados a los estereotipos o cánones de belleza”. En esta misma línea, existen otros los personajes mediáticos que apoyan esta idea aunque hay otros que se encuentran en una posición contraria y que fomentan las correcciones de sus imperfecciones en las fotos, esto es perjudicial para aquellos que sirven de modelos debido a que se comparan y desean alcanzar características que no son reales.

Trastorno Dismórfico Corporal

En relación a la no aceptación del físico y en los casos más limitantes, se ha definido el Trastorno Dismórfico Corporal, también conocido como Dismorfofobia o fealdad imaginaria, las personas que padecen este trastorno experimentan gran preocupación por lo que consideran un defecto físico. En muchos casos se trata de defectos imaginarios, y cuando se trata de un defecto real, estas personan le otorgan una importancia excesiva, sintiendo ansiedad desmesurada. Aquellos que tienen este trastorno experimentan un sufrimiento considerable, manifestando dificultades en el área social, laboral, familiar entre otras.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 1 y 2% de la población mundial sufre esta patología (tanto hombres y mujeres), no obstante resulta muy compleja la identificación del diagnóstico dado que aquellos que lo padecen no suelen pedir ayuda sanitaria (a psicólogos, psicoterapeutas, psiquiatras…) sino que es más frecuente su paso por dermatólogos y cirujanos plásticos. Por esta razón, es fundamental que tanto cirujanos como dermatólogos conozcan este trastorno, puedan detectarlo en sus pacientes y puedan hacer una derivación pertinente.

Muchos de los que presentan dicho trastorno confían en que interviniendo quirúrgicamente el rasgo físico que les produce podrían sentirse mejor pero se ha encontrado que, aunque cese el malestar en un periodo corto de tiempo, en un plazo medio-largo aumenta el malestar encontrando otro “defecto” físico y  sintiendo nuevamente un sentimiento de fealdad. Un ejemplo conocido de esta situación es el caso de Michael Jackson. Por este motivo, se recomienda encarecidamente a aquellos que lo sufren que puedan solicitar ayuda de tipo psicológico.

 

“ Como el niño que aprende primero a gatear y después a caminar, es necesario aprender a aceptar tu cuerpo y luego a quererlo”

Natalia Correa Flores

Referencias:

Alex-psicoclinica.blogspot.com.es. (2014). El Mundo de los Complejos. Recuperado el 27 de junio de 2017 del sitio web: https://alex-psicoclinica.blogspot.com.es/2014/12/el-mundo-de-los-complejos.html

Patterson, W.M et al (2010). CAPITULO 19: El Trastorno Dismórfico Corporal: un problema para el dermatólogo | PIEL-Latinoamericana / Libreria. Recuperado el 27 de junio de 2017 del sitio web: http://formaciones.elmedicointeractivo.com/emiold/publicaciones/dermacosmetica2002/1/12-14.pdf

Rivera, C. (2012). Complejos Fisicos y Trastorno Dismórfico Corporal. [online] Psicologia-online.com. Recuperado el 26 de junio de 2017 del sitio web: http://www.psicologia-online.com/autoayuda/articulos/2012/complejos-fisicos-y-trastorno-dismorfico-corporal.html

Vélez, L. (2014). Cómo superar los complejos por (supuestos) defectos físicos. [online] diariofemenino.com. Recuperado el 26 de unio de 2017 del sitio web https://www.diariofemenino.com/articulos/psicologia/autoestima/como-superar-los-complejos-por-supuestos-defectos-fisicos/

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2 thoughts on “Complejos con el físico y Malestar psicológico

    1. Buenas tardes, Marcela:

      Tal y como refieres, la detección e identificación precoz es fundamental en este tipo de casos. A veces, para aquellos que están alrededor de la persona que está sufriendo, resulta complicado discernir entre disconformidad con algún rasgo corporal (algo totalmente normal) y obsesión con ciertas características físcas. Por ello, es importante poder detectar el momento en el que la disconformidad se convierte en obsesión y genera malestar. Una no aceptación del cuerpo, puede derivar en serios problemas para la salud física y emocional.

      Te animamos a que puedas seguir leyendo otras publicaciones que resulten de tu interés.

      Un saludo,

      Equipo Aesthesis.

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