El sombrerero loco

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Basta con enunciar el título de este artículo para que venga a la memoria el personaje de Lewis Carroll (seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson) en Alicia en el País de las Maravillas. Pero no fue el escritor británico el primero en poner en relación a los sombrereros con la locura. Al contrario, Carroll se basaba en una tradición bien conocida que parte de una doble procedencia.

Sombrerero loco, Alicia en el País de las Maravillas, Alice in WonderlandEn primer lugar, existe una antiquísima creencia que identifica a los personajes portadores de sombreros y tocados extravagantes con la enfermedad mental. La explicación es sencilla: dado que los pensamientos, coherentes o incoherentes, se sitúan en la cabeza, se buscó una forma de vincularla simbólicamente con la locura. Son muchos los personajes señalados por este indicador cultural. El más famoso loco con sombrero de la tradición española es, sin lugar a dudas, Don Quijote. Su bacía de barbero colocada bocabajo (en clara consonancia con el mundo al revés) representa, mediante un juego de homonimia, el supuesto vacío de su mente. Se suman a la lista otros personajes de la Historia de la Literatura y del Arte, entre los que cabe destacar los siguientes: el sanador que extrae la piedra de la locura en la famosa obra de El Bosco (ca. 1490), portador de un embudo colocado al revés; o las diversas representaciones de perturbados mentales que Goya retrató en lienzos y grabados. La casa de locos (ca. 1808-1812), por ejemplo, está poblada por una serie de personajes dementes que aparecen semidesnudos. Cuatro de ellos se distinguen del conjunto por sus sombreros o tocados estrafalarios.

En segundo lugar, Carroll construyó la identidad de su personaje sobre la base de una enfermedad que afectaba, principalmente, al sector textil. Al parecer, fueron los franceses, hacia el 1700, los primeros en utilizar nitrato de mercurio durante la fabricación de sombreros. El químico se diluía en recipientes de agua caliente, donde posteriormente se introducían las pieles. Si bien este proceso facilitaba la adecuada limpieza del cuero, la inhalación prolongada del mercurio, altamente neurotóxico, traía graves consecuencias para la salud de los artesanos, que solían trabajar en talleres pequeños y poco ventilados. Los síntomas derivados de la intoxicación eran similares a los de la demencia: el enfermo manifestaba un carácter irritable, se volvía tímido y desconfiado hasta perder su autoestima y podía también tornarse agresivo. Los informes insisten en su falta de capacidad para asumir las críticas en el contexto laboral, y su deseo de pasar inadvertidos. Aunque los evidentes indicios de la enfermedad se detectaron rápidamente en el sector, se desconocía el origen de la patología que enloquecía a los sombrereros franceses.

Poco tiempo después, el preciado secreto se transmitió a Inglaterra, donde también se generalizó el uso del mercurio. Diversos textos demuestran que en época isabelina la expresión mad as a hatter (loco como un sombrerero) era de uso común. Francia e Inglaterra no fueron los únicos países afectados: se conservan diversos informes médicos de Estados Unidos, Rusia e Italia, entre otros, donde se advierte de las graves consecuencias del envenenamiento denominado “síndrome del sombrerero loco”. A pesar de ello, el mercurio se siguió utilizando hasta bien entrado el siglo XX.

Susana GP

Bibliografía recomendada:

  • H. A. Waldron, “Did The Mad Hatter Have Mercury Poisoning?”, British Medical Journal-Clinical Research Edition 288 (1984), pp. 324-325.
  • Agustín Redondo, “Parodia, lenguaje y verdad en El Quijote: el episodio del yelmo de Mambrino”, en Otra manera de leer el Quijote, Madrid, Castalia, 1998, pp. 477-484.

Ilustración:

  • Ilustración original de la obra Alice in wonderland

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