Estrés ante la vuelta a casa por Navidad

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La vuelta a casa por Navidad se asocia con sentimientos de alegría y bienestar. Sin embargo, algunas personas sufren estrés ante esta situación. ¿A qué se debe? ¿Qué situaciones contribuyen en el desencadenamiento y mantenimiento de dicho estrés?

Se acercan las vacaciones de Navidad, acompañadas, en algunos casos en los que se vive lejos de casa, de viajes al domicilio familiar. Esta situación, para algunas personas, es vivida con alegría e ilusión, pues son momentos de reencuentros, festividades, deliciosas comidas y cariño familiar.  Sin embargo, para otros resulta estresante tener que volver a casa por Navidad debido a diferentes motivos.

A continuación se definen las situaciones que, con mayor frecuencia, generan estrés en las personas que vuelven a casa por Navidad.

El viaje

Tener que preparar las maletas, efectos personales, billetes de tren, de autobús o de avión son algunas de las circunstancias estresantes que acompañan a los viajeros. A pesar de haber viajado en otras ocasiones y saber que es necesario tener en cuenta los preparativos para el viaje, algunas personas no lo hacen hasta llegada la fecha del viaje. Si se deja para última hora, puede haber problemas con la disponibilidad de los billetes de viaje, además, pueden verse encarecidos. Asimismo, al preparar la maleta con mucha rapidez es más fácil olvidar algún objeto que la persona deseara llevar consigo.

Otra situación que se ha descrito como estresante durante el viaje de vacaciones, se trata del desplazamiento con niños pequeños. El frío, que envuelve prácticamente toda la península ibérica, la larga duración del recorrido hasta llegar a casa o sacar a los niños de su zona de confort, son algunas circunstancias descritas por los padres como fuente de mayor estrés a lo largo del viaje.

Llevar los regalos “perfectos”

En la sociedad en la que vivimos, el nivel de autoexigencia en el momento de hacer regalos es muy elevado. Los medios de comunicación asaltan a las personas con la importancia de los regalos, parece como si cualquier cosa pudiera y tuviera que ser regalada (libros, cenas, masajes, experiencias…). Aquellos que se dejen influir por estas campañas publicitarias, pueden experimentar, de manera tormentosa, dificultades para encontrar “el regalo perfecto”.

Cambios en la dieta

Tras realizar el viaje y llegar al destino, es momento de disfrutar de los seres queridos. En estas fechas se repiten las reuniones familiares y con los amigos. Tanto en las casas como en los bares, son habituales las comidas largas, las cenas copiosas y las sobremesas acompañadas de dulces y licores… esta situación puede ser muy divertida para algunos, sin embargo, en otros casos, supone estrés ese cambio de dieta tan brusco. Asimismo, puede resultar difícil rechazar carnes con sabrosas salsas, polvorones, turrones o mazapanes, pero el sistema digestivo puede verse dañado, generando malestar físico, como dolor de estómago. A raíz de esta ingesta desproporcionada, en algunas personas puede aparecer malestar psicológico, por ejemplo, culpa o agobio al saltarse la dieta o al comer productos con alto contenido en grasas.

Encontrar un lugar donde dejar a la mascota

En algunos casos es posible viajar con la ellas, pero no siempre es así. No poder llevar a la mascota, puede resultar una fuente de estrés si no se sabe dónde dejarla durante los días en los que no habrá nadie en casa.

Querer ver a muchas personas

Aunque son vacaciones y se suele desconectar del trabajo por algunos días, no se dispone de la misma cantidad de tiempo como en las vacaciones veraniegas. Tener pocos días y querer ver a demasiada gente, puede generar un conflicto interno, además, puede afectar a la calidad de los encuentros que se están llevando a cabo. Esto se refiere a estar con una persona reunida, por ejemplo, una amiga, pero no disfrutar de esa compañía ni de la conversación por estar pensando en que tienes que ver a otras personas. Aunque puede sonar paradójico, ocurre en muchos casos.

Falta de intimidad

Esta situación puede ocurrir cuando volvemos a  una casa en la que hay muchas personas y/o el espacio es reducido. La persona está acostumbrada a tener su espacio físico y al verse éste amenazado, puede experimentar un sentimiento de agobio.

Separarse de la pareja

Las vacaciones de Navidad, para aquellos que viven lejos y viajan a sus casas, en algunos casos supone alejarse de su pareja con la que conviven durante el día a día. Aunque no son muchos días, algunas personas viven este distanciamiento con pesar. Al ser fechas significativas, desearían pasar estas fechas tan significativas tanto con su familia, como con su pareja, pero no es siempre posible. Cuando esto ocurre, la situación se puede vivir con ansiedad, perjudicando los pensamientos ansiógenos el disfrute de la compañía y sintiendo melancolía por aquellos con los que no se está.

¿Cómo superar el estrés ante dichas situaciones?

Planifica el viaje con tiempo. Normalmente, se conocen con antelación los días en los que se tiene disponibilidad en el trabajo para esas fechas tan señaladas. Si ese es tu caso, sería conveniente organizar el viaje con tiempo para no sufrir estrés de última hora. Así habrá mayor probabilidad de encontrar, por ejemplo, un billete de avión más económico, y también más facilidad de no olvidar ningún objeto, pues tu mente no trabajará bajo presión.

Cuidado con el consumismo desmesurado. Como se comentaba anteriormente, durante las fechas navideñas existe una gran campaña comercial. Si te apetece hacer algún regalo, está bien que lo hagas, pero no te sientas obligado a tener que comprar porque todo el mundo lo haga. Si compras un regalo “por obligación”, puedes experimentar sensaciones como el enfado. Asimismo, si tu nivel de exigencia a la hora de regalar es muy alto, puedes sufrir frustración por no encontrar el regalo “perfecto”. Por ello, es recomendable detenerse a pensar en lo que uno quiere regalar y si quiere hacerlo, en lugar de sólo pensar en lo que tiene que regalar.

Encuentra un lugar seguro en el que poder dejar a tu mascota. Para acabar con la preocupación por no poder irte de vacaciones y llevarte a tu animal de compañía, puedes buscar una persona de confianza o alguna residencia habilitada al efecto.

No te sientas obligado a comer grandes cantidades. Aunque durante estas fechas son comunes las comidas con muchos alimentos, no es aconsejable que, si no te apetece, te sientas con la obligación de comer las grandes cantidades de comida con las que se asocian algunas casas.

Plan realista. Muchas de las frustraciones que experimentamos las personas están relacionadas con los objetivos irrealistas, aquellas metas inalcanzables que nos proponemos. Durante estas fechas ocurre esto también, querer ver a más personas de las que podemos por cuestiones de tiempo, pretender hacer muchos planes en poco tiempo… son situaciones que nos generan estrés porque nos encontramos sin recursos disponibles antes las demandas que nos autoimponemos.

Disfrutar de la presencia de los seres queridos. Abrazos, caricias, risas y buenos momentos. Es importante disfrutar del cariño y el calor de los seres queridos. Resulta difícil de sustituir con otros elementos y puede resultar una fuente importante de bienestar.

Vivir el momento presente. Una recomendación que puede ayudarte a disminuir el mencionado estrés, es el disfrute del momento presente. Aunque algunas personas puede hacerlo de manera innata, para otros, esta tarea es complicada. Saber disfrutar de la compañía que tienes en un momento concreto o de aquello que estés haciendo, puede incrementar los niveles de bienestar, además ayuda también a combatir el sentimiento de tristeza al echar de menos a alguien, pues se está centrado en las vivencias del presente. Para las personas a las que le resulte más complicado, es importante tener en cuenta que se trata de una capacidad que puede ser entrenada.

Por todo lo anterior, y con el fin de evitar situaciones estresantes ante la vuelta a casa por Navidad, es conveniente tener en cuenta los aspectos tratados, identificar la situación que más estrés le genera a cada uno para actuar y prevenir dicha situación.

A pesar de ser una época de estrés para muchas personas, no abundan los estudios realizados sobre esta temática. Esta carencia teórica puede ser debida al tiempo limitado de la época de la que hablamos, pues la vuelta a casa por Navidad comprende un par de semanas al año.

Natalia Correa Flores

Referencias:

Febles, A. (2013). La vuelta a casa por navidad. Psicocreavida. Revisado el 16 de diciembre de 2016 del sitio web: https://psicocreavida.com/2013/12/27/vuelta-a-casa-por-navidad/

infosalus.com. (2016). ¿Cómo vencer el estrés y la ansiedad a la hora de viajar?. Revisado el 16 de diciembre de 2016 del sitio web: http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-vencer-estres-ansiedad-hora-viajar-20160317125103.html

Lasheras Diez, H. (2015). El estrés navideño: Sus consecuencias y cómo combatirlo. Revisado el 19 de diciembre de 2016 del sitio web: http://www.bekiasalud.com/articulos/estres-navidad-consecuencias-combatir/

2 thoughts on “Estrés ante la vuelta a casa por Navidad

  1. Bueno, a mi me parece que toda esta problemática estresante, tan bien comentada y además bien dirigida por Uds. con recursos acertadamente orientadores, si es bien planificada, dispone de suficiente tiempo para resolverla a su debida oportunidad. Existe una situación más estresante y en la cual no se dispone de ese espacio de tiempo, la cual se refiere a que en esos días de disfrute ocurra algún accidente fatal o deceso de un familiar cercano, del cual estamos lejos en ese momento. Se requiere entonces efectuar el urgente retorno a casa para apersonarse en uno cualquiera de esos hechos, lo cual a no dudarlo ocasiona un estrés de mayores
    proporciones.

  2. Cambio brusco en la rutina de vida
    No cambió mi forma de vida por Navidad, y si lo hago es porque me apetece sigo el mismo tren de vida, no cojo otro,

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