La locura vista a través de imágenes I

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A lo largo de la historia, la locura ha sido objeto de múltiples representaciones plásticas que han dotado a la enfermedad mental de un código visual. El arte y la literatura cuentan con numerosas muestras de ello y se puede afirmar, incluso, que algunas psicopatologías características de épocas pasadas se han podido conocer gracias a la existencia de estos testimonios artísticos.

El ámbito científico reconoce que algunas enfermedades se revelan mediante signos visibles: indicios fisiológicos, gestuales, etcétera, que permiten la identificación del síntoma mediante la mera observación. Esta evidencia llevó a recurrir a las imágenes para definir la psicopatología. Así, algunos tratados ilustran la enfermedad descrita con dibujos, grabados y fotografías que recogen síntomas y actitudes de los pacientes. También sus historias clínicas pueden incluir documentos complementarios que aportan datos significativos sobre la patología del sujeto. De entre los registros gráficos, la fotografía supuso una aportación importante para el ámbito de la psiquiatría: frente a las demás representaciones plásticas, aportaba un testimonio de observación objetiva que encarna una realidad clínica fácilmente interpretable.

PrintEn el contexto psiquiátrico, las primeras fotografías de enfermos mentales fueron realizadas en el siglo XIX (Rafael Huerta: 2005). Sirvieron, muy particularmente, para la describir la histeria, enfermedad ampliamente fotografiada por los especialistas. No es de extrañar, dado que la histeria es, quizás, una de las enfermedades que más interés suscitaron en aquel momento. En el empeño por conocer sus causas y sus características, se clasificaron y fotografiaron todas y cada una de las etapas de su evolución y, gracias a este esfuerzo documental, se conservan hoy interesantísimos archivos. Además de su evidente valor clínico, este material permite a los historiadores de la psiquiatría y psicólogos clínicos obtener datos acerca de la percepción social de la locura, de las condiciones de ingreso de los pacientes, el funcionamiento de los hospitales y centros de internamiento, etcétera.

De entre los médicos interesados en establecer una relación entre imagen y psicopatología destaca Jean Martin Charcot (1825-1893), ilustre neurólogo francés. Charcot supo apreciar el valor clínico de las fotografías y, con el fin de establecer un cuadro de la histeria, creó un taller de modelado y fotografía, y dirigió una serie de monografías ilustradas llamada Iconographie photographique de la Salpêtrière, mundialmente reconocidas por su valor artístico y científico. Acudían a sus conferencias magistrales toda clase de personas interesadas en la observación de los casos, y pronto sus seminarios obtuvieron la admiración de la sociedad parisina.

El propio Sigmund Freud se interesó por las nuevas técnicas francesas y en 1885 visitó el Hôpital de la Salpêtrière, donde Charcot ejercía su cátedra de neurología, para recibir sus conocimientos. Si bien es cierto que Freud mostró un claro recelo hacia una parte de las teorías del neurólogo, también lo es que tradujo algunos de sus artículos e incorporó, modificadas, sus enseñanzas al psicoanálisis.
También fue discípulo de Charcot el médico y escultor Paul M. L. Pierre Richer (1849-1933), especializado en anatomía y miembro de las Academias de Medicina y Bellas Artes de París. Siguiendo la línea de su maestro, dibujó y esculpió los retratos de numerosos pacientes con el fin de representar sus enfermedades en imágenes plásticas.

Susana GP

Bibliografía recomendada:

  • Rafael Huertas García-Alejo, “Imágenes de la locura: el papel de la fotografía en la clínica psiquiátrica”, en Maneras de Mirar, Madrid, CSIC, 2005, pp. 123-161.

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