Perfeccionismo Obsesivo

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Cuando el Perfeccionismo se convierte en constante insatisfacción

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Los seres humanos estamos colmados de paradojas y contradicciones, sabemos que no existe el trabajo perfecto, la familia perfecta, la pareja perfecta ni los amigos perfectos… No obstante, en ocasiones nuestra vida se enfoca en alcanzar la perfección en alguno o en todos esos ámbitos, a pesar de que racionalmente sabemos que no es posible conseguir esta excelencia. ¿Es positivo o negativo tratar de conseguir la mejor versión de nosotros mismos?, ¿cómo afecta esta constante búsqueda de la perfección a nuestra vida diaria?

Cómo el Perfeccionismo se convierte en algo negativo

Todos las personas tratamos de proyectar una imagen positiva de nosotros mismos, ya sea en el trabajo o en las relaciones personales y sociales, tratando de que nuestro desempeño en estas áreas sea el mejor posible. Así, sería absurdo no contemplar esto como una acción normal e inherente al ser humano. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la intención de esforzarse lo máximo posible no es suficiente?, ¿cuando el anhelo de alcanzar la perfección en todo lo que hacemos se convierte en obsesión y punto central en la vida? En este caso, estaríamos ante lo que denominamos “perfeccionismo patológico” o “perfeccionismo obsesivo”, dicho de otra forma,  el perfeccionismo que propicia estar constantemente insatisfecho al no ser capaz de alcanzar las metas tan altas que se propone una persona a sí misma.

Cuando esto sucede, el fracaso no se considera como una opción, lo que posibilita que el umbral de la frustración sea mínimo y el más diminuto error sea el fracaso más terrible. Esto genera una enorme infelicidad a quienes lo sufren, ya que el fracaso es una parte ineludible de la vida, que si bien no es agradable, es muy necesaria para el adecuado desarrollo personal de cualquier individuo.

Llegados a este punto, es natural que nos preguntemos, ¿qué es lo que empuja a las personas a querer convertirse en “seres perfectos”? Estas son algunas de las circunstancias que pueden propiciar este perfeccionismo patológico:

  • Niños que únicamente obtienen o han obtenido el beneplácito paterno mediante sus logros y no por sus características personales.
  • Imitación de actitudes perfeccionistas de los padres o haber crecido en un ambiente en el que los fallos o fracasos no se toleran porque se cree que traerán consigo consecuencias catastróficas e irreversibles.
  • Falta de confianza y seguridad en uno mismo, que genera un “inconformismo crónico” el cual el individuo asocia con una falta de valía personal, causante de los errores o fracasos.

Pensamientos y Miedos asociados al Perfeccionismo Obsesivo

Tal y como sucede con cualquier conducta patológica, las personas a las que el perfeccionismo les interfiere en su vida cotidiana tienen pensamientos reiterativos y miedos que les predisponen al deseo de la excelencia en todos los ámbitos de su vida, cueste lo que cueste, lo que finalmente les genera un considerable malestar. Algunas de estos pensamientos y miedos son:

  • Miedo al fracaso, a cometer errores: Como se ha mencionado, las personas perfeccionistas tienden a asociar los errores a una falta de valía personal, con pensamientos del tipo: “Si fracaso en esto es porque no valgo nada en absoluto como persona…”, “si cometo errores es que no valgo para este trabajo”. Estas personas están tan centradas en tratar de evitar cometer errores que pierden grandes oportunidades de crecer y aprender.
  • Miedo a la desaprobación de los demás: Los errores que puedan cometer los perfeccionistas obsesivos los asocian con la probabilidad de rechazo por parte de los demás, por lo que este intento de “ser perfecto” es un modo de protegerse de las críticas o la desaprobación de los que les rodean.
  • Pensamiento dicotómico: Los perfeccionistas patológicos tienden a valorar las situaciones en un extremo o en el otro, sin tener en cuenta ni valorar los puntos intermedios, con lo cual, el hecho de no realizar una tarea “de manera perfecta”, lo consideran un fracaso. A modo de ejemplo ilustrativo: un estudiante que suele sacar dieces, si en un examen obtiene una calificación de 9,5, considera que ha fracasado.
  • Reglas rígidas basadas en “deberías”: Las personas perfeccionistas poseen numerosas reglas rígidas que les dictan cómo deberían vivir sus vidas, como deberían comportarse de cara a proyectar una buena imagen personal a sus allegados o a la sociedad en general. De este modo. este marcado énfasis en lo que “deberían o no deberían hacer” propicia que se vean mermadas sus verdaderas necesidades o deseos. Por ejemplo: “Debería terminar el trabajo en lugar de ir al cine con los amigos“. 

El Perfeccionismo Obsesivo en la vida cotidiana

El perfeccionismo obsesivo o patológico en una persona se detecta, principalmente, porque ese afán de alcanzar la perfección en todo está interfiriendo en numerosas áreas de la vida cotidiana de tal persona. Los principales ámbitos a los que afecta el perfeccionismo son los mencionados a continuación:

  • Ámbito laboral: Si bien para el ámbito laboral suele constituir una gran virtud el hecho de repasar mucho los trabajos para que estén lo más perfectos posible, esto requiere una gran cantidad de tiempo, por lo que la ejecución será lenta, la productividad menor, probablemente los compañeros sean más rápidos… generando todo ello gran frustración o malestar.
  • Ámbito relacional y personal: En el ámbito relacional se dan dos situaciones, de un lado, acorde con su propia “autoexigencia”, las personas perfeccionistas obsesivas tienden a ser muy exigentes con los demás, resultando en ocasiones muy poco tolerantes y excesivamente críticos. Pero a su vez, estas personas se esfuerzan mucho en sus relaciones personales y sociales, tratando de que el otro “se sienta cómodo”, dado que también necesitan “ser perfectos” en sus relaciones. Todo ello puede volverse en su contra, ya que les puede generar gran ansiedad y frustración el no alcanzar las elevadas expectativas puestas en cada relación y el posible rechazo de los demás por sus excesivas críticas.
  • Ámbito de la salud: En cuanto a la salud mental, hay numerosos estudios que han puesto en evidencia que el perfeccionismo aumenta el riesgo de padecer trastornos psicológicos como Ansiedad, DepresiónTrastornos de la Alimentación, Trastornos del Sueño En lo referente a salud física, las posibles consecuencias del perfeccionismo están menos documentadas, pero algunos estudios han mostrado que las personas muy perfeccionistas están más predispuestas, por ejemplo, a sufrir dolores de cabeza, lo cual resulta coherente dada su obsesión por el perfeccionismo en todo. 

Cómo evitar el Perfeccionismo Obsesivo

Afortunadamente, hay varias recomendaciones que se pueden seguir para tomar conciencia del problema que supone un perfeccionismo obsesivo y tratar de minimizar su impacto. Algunas pautas útiles para ello son:

  • Ser consciente de que el perfeccionismo excesivo supone un gran problema que impide disfrutar de la vida, padeciendo una situación de constante insatisfacción.
  • Aceptarse y valorarse a uno mismo, teniendo en cuenta que ningún ser humano es perfecto, y además, “la perfección”,  puede llegar a ser muy subjetiva.
  • Establecer metas realistas, razonables y alcanzables basadas en las propias necesidades, en los propios recursos y en los logros pasados. Una buena táctica consiste en establecer metas sucesivas, es decir, plantearse “pequeñas metas” y, una vez alcanzadas, establecer nuevas metas con un nivel de dificultad algo superior a las anteriores, hasta alcanzar el gran objetivo final. 
  • Centrarse en el proceso y no solo en el resultado. De esta forma, se puede valorar una acción no solo por lo que se consigue con ella, si no por lo que se disfruta en el proceso.
  • Delegar tareas cuando sea necesario. Hay que saber delegar, es necesario dejar de abarcar “todo” uno mismo y ceder tareas a compañeros o personas allegadas.
En definitiva, un perfeccionismo “moderado” puede ser un gran aliado que nos impulse a realizar tareas y crecer creando la mejor versión de nosotros mismos, pero cuando éste se convierte en una obsesión central en la vida, y se lleva al extremo, puede ocasionar un gran sufrimiento que obstaculiza las tareas cotidianas y la propia felicidad.
Hoy en día, este perfeccionismo obsesivo se está convirtiendo en un trastorno habitual, dadas las grandes exigencias de la vida actual, y es necesario tratar de controlarlo para que no nos afecte negativamente. Se te has sentido identificado con algunos de los aspectos relatados en este post, no dudes en contactarnos, en Centro Aesthesis estaremos encantados de ayudarte a superarlo. ¡Consúltanos!
Creo que el perfeccionismo está basado en la creencia obsesiva de que si corres con suficiente cuidado, pisando cada escalón perfectamente, no tendrás que morir. Lo cierto es que morirás de todos modos y que muchas personas que ni siquiera miran sus pies lo van a hacer mucho mejor que tú, y lo pasarán mucho mejor mientras lo hacen.”
Anne Lamott (10-04-1954), escritora y novelista estadounidense
Marta Martínez, Psicóloga en Centro Aesthesis – Psicólogos Madrid

Referencias:

Badós, A. (2005). Trastorno de Ansiedad Generalizada. Universitat de Barcelona. Recuperado el 19 de junio de 2018 del sitio web: http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/357/1/116.pdf

Muñoz, A. (2018). Perfeccionismo: El problema de ser un perfeccionista. Cepvi. Recuperado el 19 de junio de 2018 del sitio web: http://www.cepvi.com/index.php/psicologia/articulos/perfeccionismo-el-problema-de-ser-un-perfeccionista

Portalatín, B. (2015). La Paradoja del Perfeccionismo. Periódico El Mundo. Recuperado el 20 de junio de 2018 del sitio web: http://www.elmundo.es/salud/2015/08/18/55d2304246163f400c8b4598.html

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