Superar el Síndrome Postvacacional

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Las vacaciones reducen notablemente el estrés cotidiano derivado de las prisas y las exigencias familiares y laborales, pero… ¿Qué sucede cuando acaban? ¿Cómo podemos enfrentarnos a la vuelta a la rutina que supone volver de vacaciones? ¿Cómo nos enfrentamos al denominado “Síndrome Postvacacional”?

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¿Qué es el “Síndrome Postvacacional”?

Al referirnos al síndrome postvacacional, es importante recalcar que no nos encontramos ante un trastorno mental en sí mismo, tipificado y claro, sino ante los síntomas que pueden aparecer cuando nos reincorporamos a una rutina de vida con estrés, prisas y exigencia. Esto es, salir de una situación agradable (tiempo libre, relaciones sociales abundantes, ocio, desconexión…) para sumergirnos en los horarios, el trabajo, la organización familiar, etc.

El cerebro responde ante cambios de este tipo, sobretodo si son abruptos, y nos informa mediante avisos poco agradables de que debemos tratar con diligencia la adaptación a la nueva situación.

Se estima que al menos un 30% de los trabajadores españoles sufren síndrome postvacacional una vez se reincorporan a su rutina laboral, y a este porcentaje habría que añadir a los menores o personas que, a pesar de no estar trabajando, deben asumir las responsabilidades derivadas de otras labores.

Síntomas más frecuentes del Síndrome Postvacacional

sindrome postvacacional, sintomas, chico cansado en mesa de trabajoLa sintomatología del síndrome postvacacional dependerá de la combinación de tres variables principalmente: la personalidad de quien lo padezca, las características del entorno laboral y social al que deba adaptarse (y del que salió previamente), y la forma en la que la persona gestione el tiempo de transición de una rutina a otra.

En función de estas tres variables mencionadas los síntomas del síndrome postvacacional serán más o menos acusados, síntomas que se parecen en gran medida a los que asocian al estrés y al bajo estado de ánimo. Es importante mencionar que los niños también pueden sufrir el síndrome postvacacional, al pasar de una rutina de ocio y vacaciones a volver al colegio, con horarios más restringidos, actividades extraescolares y deberes diarios.

En el plano físico, algunos síntomas frecuentes del Síndrome Postvacacional son:

  • Cansancio, fatiga, sensación de falta de energía
  • Falta de apetito
  • Problemas de sueño
  • Molestias gastrointestinales

En el plano psicológico, algunos de los síntomas más frecuentes del Síndrome Postvacacional son:

  • Bajo estado de ánimo
  • Irritabilidad
  • Nerviosismo
  • Desinterés por actividades que suelen resultar agradables
  • Falta de motivación
  • Percepción de no ser capaz de adaptarse de nuevo al entorno laboral

En el caso de los niños, los síntomas más habituales ante “la vuelta al cole” y todo lo que conlleva son:

  • Aparición de molestias físicas difíciles de concretar
  • Trastornos gastrointestinales, como vómitos, diarreas…
  • Pérdida de apetito
  • Irritabilidad
  • Tristeza, apatía
  • Alteraciones del sueño
  • Cansancio, fatiga

¿Cuánto duran los síntomas del Síndrome Postvacacional?

Mientras que hay personas que tardan 2-3 días en “readaptarse” a la rutina laboral y cotidiana de la vuelta de vacaciones, otras necesitan algunos días más para reactivar completamente toda su funcionalidad física y cerebral. En general, siendo un período inferior a 15 días, no debe ser preocupante, puesto que se trata de una adaptación al entorno normal, algo habitual. 

Si después de la incorporación a la rutina, los síntomas persisten más allá de esos 15 días de margen, y la intensidad y la frecuencia con la que se presentan afectan considerablemente al desempeño diario, puede ser necesario ahondar más en las causas que están generando tal situación, dado que pueden ir más allá del mero síndrome postvacacional y esconder otras patologías. En estos casos es recomendable acudir a un profesional que ayude a aclarar la situación personal y el estado emocional de la persona en cuestión.

En el caso de los niños y los adolescentes, al igual que en los adultos, si el malestar persiste más de 15 días, hay que analizar qué puede haber detrás. Algunas causas pueden ser el miedo a una nueva etapa, el exceso de autoexigencia, el temor a un profesor o el miedo a acudir al colegio por problemas como el acoso escolar. Un profesional especializado puede ahondar en las posibles causas del malestar del niño, y determinar qué está ocurriendo realmente.

No obstante, los tiempos son orientativos, cada persona tiene tiempos distintos y hay que ser flexibles a la hora de interpretar la duración del malestar.

¿Qué podemos hacer para enfrentarnos al Síndrome Postvacacional?

Suele ser muy útil aplicar algunas pautas que favorezcan la reinserción al mundo laboral amortiguando al máximo las consecuencias emocionales del cambio. Las más eficaces son:

  • Si es posible, dividir el periodo vacacional, evitando largos períodos de vacaciones.
  • Intentar incorporar una rutina de sueño similar a la habitual una semana antes de la vuelta de vacaciones.
  • En la medida de lo posible, incorporarse al puesto de trabajo a mitad de semana, de tal forma que la reincorporación sea progresiva, ya que nos dará un respiro el tener un fin de semana cercano.
  • Ley del “poco a poco”: adaptarse paulatinamente al nivel de exigencia, intentando ir siempre de menos a más. Esto es, no incorporarse a un ritmo frenético viniendo de vacaciones. Los primeros días suele ser positivo aprovechar para ponerse al día con aspectos que hayan acontecido durante las vacaciones, y no llevarse trabajo a casa.
  • Insistir en lo positivo, no dejar de lado las relaciones sociales y las actividades que nos gustan es un punto crucial para la adecuada adaptación. Salir con amigos, hacer deporte y tomarse tiempo para uno mismo amortigua el impacto del cambio. Un error frecuente es dejar lo positivo de lado porque nos encontramos mal o no nos apetece. Es entonces cuando hay que insistir en hacer planes agradables, que ayuden a mitigar los efectos negativos de la vuelta a la rutina laboral.
  • Intentar pensar en las cosas positivas de la vuelta al trabajo, como el reencuentro con los compañeros, la posibilidad de asumir nuevos retos profesionales, de tener nuevas experiencias, de aprender nuevas funciones… Buscar motivación en la vuelta a la rutina laboral la hará más llevadera.
  • No exagerar, pero tampoco huir, de las emociones desagradables. A nadie le gusta verse mal, entre otros motivos, porque entendemos que las emociones desagradables (tristeza, enfado…) son una amenaza para nuestra felicidad y nuestro rendimiento laboral. Esa amenaza puede llegar a cumplirse si amplificamos tales emociones, dándole excesiva importancia, o si, por el contrario, las ignoramos al máximo. Todas las emociones tienen cabida en cualquier momento, lo importante es gestionarlas de forma adecuada, valorarlas de manera objetiva, y tratar de mitigar las emociones negativas con estímulos positivos y una adaptación progresiva al cambio.
  • Tener presente que los más pequeños también pueden padecer el síndrome postvacacional. Es importante aplicar las pautas anteriormente descritas a los niños y jóvenes de la familia, y validar las emociones de los más pequeños sin dejarles caer en el victimismo y los lamentos constantes por tener que volver al colegio. Esto es, hay que tratar de entender su malestar sin tratar de minimizarlo al instante, respetando su visión subjetiva de la situación y mostrando apoyo, pero sin llegar al extremo de dejarles que se consideren “víctimas” de la situación.
En conclusión, el síndrome postvacacional no es un trastorno mental, sino que es fruto de un periodo adaptativo normal por un cambio del entorno. La resistencia a ese cambio puede hacernos insistir en emociones desagradables exagerando su importancia, debemos tratar de restarles importancia e insistir en actividades que nos resulten agradables. El tiempo, y saber lidiar razonablemente bien con el cambio, hará que todo vuelva a su cauce. Una buena práctica es adelantarse a la vuelta con calma y, una vez estemos de regreso, aplicar algunas pautas que hagan más llevadera la vuelta.
                             “Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”
                               Helbert Hubbard (1856-1915, escritor, editor, artista y filósofo estadounidense)
Juan García Bouza, Psicólogo en Aesthesis – Psicólogos Madrid
Referencias:

Diario Información (2018, 29 agosto). ¿Existe el síndrome postvacacional?  Recuperado 29 agosto, 2018, de https://www.diarioinformacion.com/vida-y-estilo/salud/2018/08/29/existe-sindrome-postvacacional/2057180.html

Losada, T. (2017, 15 agosto). Qué es el síndrome postvacacional y cómo podemos aliviar sus efectos. Recuperado 15 agosto, 2018, de http://muysaludable.sanitas.es/salud/sindrome-postvacacional-podemos-aliviar-efectos

Diaz Bretones, F. (2016, 30 agosto). Regreso al trabajo. Recuperado 15 agosto, 2018, de https://elpais.com/elpais/2016/08/30/ciencia/1472544050_497354.html

 

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