Vuelta al trabajo, ¿síndrome postvacacional?

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En torno a un 45% de trabajadores españoles sufre el conocido “síndrome postvacacional” al incorporarse a sus puestos de trabajo tras el período vacacional. ¿De qué se trata realmente? ¿Conoces o has experimentado en alguna ocasión sus síntomas?

Mujer con signos de irritación, nerviosismo.

¿Qué es el “síndrome postvacacional”?

En la situación económica actual, en España, no todo el mundo tiene la posibilidad de tomarse unos días de descanso. Al menos para la salud mental de las personas, no tener trabajo es peor que la reincorporación tras un período de vacaciones. Así lo afirma el estudio sobre estrés postvacacional del doctor Antonio Cano, catedrático en Psicología de la Universidad Complutense y presidente de la Sociedad para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés: «El desempleo es un estresor más importante que el reincorporarse al trabajo tras las vacaciones, constituyendo un factor de riesgo más grave para sufrir problemas de salud». Dicho estudio señala además, que los desempleados tienen una probabilidad mayor «de padecer algún trastorno de ansiedad (2,2 veces más probable), problemas depresivos (2,2 veces más probable), o algún tipo de adicción (1,8 veces más probable)».

Disfrutar de un período de descanso es para las personas con empleo una situación necesaria. En muchos casos, se realizan diversas actividades de ocio con el objetivo de “aprovechar” todo el tiempo posible fuera de la rutina y obligaciones diarias del resto de año.

No obstante, nos centraremos en el final de dicho período de descanso. Hace unos años se comenzó a usar el término “síndrome o depresión postvacacional” para hacer referencia a la ansiedad o presión emocional que debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales después de un período de desconexión. No se puede considerar una enfermedad, se trata de un proceso adaptativo a la vida laboral después de vacaciones que, para algunas personas, puede resultar más intenso y complicado de afrontar. Entre los síntomas que pueden presentarse se diferencian síntomas físicos y emocionales. En cuanto a los primeros, destaca el cansancio, falta de apetito, necesidad de dormir más, dificultad para concentrarse y molestias estomacales o musculares. A nivel emocional, puede aparecer cierta irritación, nerviosismo, falta de interés en las tareas a realizar, tristeza o ausencia de motivación.

A priori dichos síntomas pueden ser comunes en los trabajadores que se incorporan a su rutina laboral, sin embargo, para poder hablar de “síndrome postvacacional” es importante tener en cuenta la duración de los mismos. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) establece que dicho síndrome debe ser considerado cuando «la aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresor identificable tenga lugar dentro de los 3 meses siguientes a la presencia del estresor».

Para algunas personas la vuelta a la “normalidad laboral” no supone ningún trastorno, incluso puede ser vivido como una nueva oportunidad de crecimiento profesional. Especialmente destacan aquellos que viven su actividad laboral como una actividad grata y creativa en la que el ambiente  y las relaciones sociales del mismo son consideradas como satisfactorias.

Algunos de los motivos que pueden dar lugar a los síntomas mencionados pueden ser el cambio de horario, de obligaciones y de estilo de vida en su conjunto. Puede resultar importante establecer una planificación para la vuelta a la rutina diaria. Se trata de tener presente que existen límites, por lo que marcarse ciertos objetivos puede ayudar en esta etapa. La alimentación y el deporte también juegan un papel sustancial a la hora de volver al trabajo. Además, retomar el horario de descanso nocturno y empezar nuevas actividades son dos factores relevantes que hacen más llevadera la vuelta al trabajo.

¿Quiénes suelen presentarlo en mayor medida?

Se trata de una situación que suele afectar más a personas que tienen o  han tenido problemas en el entorno laboral, así como aquellos trabajos cuya jornada laboral es muy prolongada y además no resulta gratificante su desempeño.

Otro de los colectivos más afectados pueden ser padres con hijos pequeños o personas que han tenido a su cargo a otras, por enfermedad u otros motivos, durante las vacaciones. Y es que, la situación que se comenta puede ocasionar una falta de descanso notable en la figura de estos “cuidadores” suponiendo la vuelta a la rutina laboral un factor estresante que ocasiona gran malestar.

La vuelta a la rutina de trabajo requiere un proceso de adaptación

Intentar prevenir o gestionar los síntomas físicos y emocionales una vez presentes es una tarea ardua, aún así, algunas recomendaciones que pueden ayudar en esa situación son:

  • Mantener horarios regulares durante el día y la noche, estableciendo una hora aproximada cada día para irse a dormir.
  • Realización de actividades agradables para la persona fuera del ámbito laboral. Algunas de éstas pueden ser practicar ejercicio físico moderado, paseos, lectura así como otras llevadas a cabo durante la etapa vacacional.
  • Una habituación gradual resulta importante para lograr una adaptación satisfactoria, por lo que anticipar la vuelta de vacaciones de forma programada puede ayudar en lograr el hábito.
  • La intensidad del trabajo también influye en el estado de ánimo y otros de los síntomas comentados, por tanto, es recomendable comenzar con tareas y aumentar tanto su intensidad como la cantidad de forma paulatina y no dedicar el tiempo de ocio o descanso con más trabajo durante los primeros días.

¿Y los niños, pueden sufrir también problemas en el período de adaptación a la rutina?

Así como los adultos, los niños también viven un período de adaptación pudiendo causar éste cierta ansiedad asociada a una mayor exigencia tras finalizar sus vacaciones. En general, suelen presentarse más problemas emocionales ante los cambios de ciclo académico, concretamente el paso de Educación Primaria a Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Una de las mayores preocupaciones en los niños es el cambio de clase y de amigos, así como la incertidumbre que viven al no conocer a sus futuros compañeros de aula. Además, el sistema del profesorado cambia y en ocasiones aparecen dificultades en la escolarización en dicho momento.

Normalmente en la época de verano los niños pasan la mayor parte del tiempo  con familiares, caracterizándose dicha etapa por los cuidados recibidos por sus seres más cercanos y un nivel menor en la exigencia de las tareas cotidianas. En relación a ello, es importante destacar que no todos los niños, al igual que los adultos, viven esta etapa de reincorporación de la misma forma. Aunque, de modo general, para todos supone un cambio notable al producirse una separación de algunos familiares y al disminuir el tiempo pasado con ellos.

En los niños, la ansiedad y las tendencias depresivas se manifiestan en su mayoría con irritabilidad y problemas de comportamiento. La vuelta al colegio puede ser un desencadenante para el desarrollo de la llamada “fobia escolar”,  un trastorno emocional que incluye excesivo temor, explosiones de mal humor, o quejas de estar enfermo en relación a la idea de acudir al colegio. En los casos más extremos es fundamental consultar con un profesional para reconducir la situación del niño y de la familia.

La vuelta al colegio tras las vacaciones puede generar problemas.

Laura Cruz Navarro

Referencias

Cuerpo y Mente. Síndrome Post-vacacional. Recuperado de https://www.salud.mapfre.es/cuerpo-y-mente/psicologia/sindrome-post-vacacional/

El Confidencial Digital. El síndrome postvacacional es cada vez más común. Recuperado de http://http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/sindrome-postvacacional-vez-comun_0_2979302042.html

Guarino, L. (2013). Mediación moderada, sensibilidad emocional y afrontamiento en el contexto del estrés. Pensamiento Psicológico, 11, 1, 141-159.

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