Enfermedades Psicosomáticas

Qué son las Enfermedades Psicosomáticas

Las enfermedades psicosomáticas, o trastornos psicosomáticos, hacen alusión a enfermedades físicas donde los factores psicológicos contribuyen al origen, mantenimiento e incremento de la dolencia. Es decir, los síntomas o molestias no encajan con las posibles causas médicas y pueden ser considerados como la manifestación física de los problemas psicológicos o emocionales.

Debido a la ausencia de una causa médica orgánica que justifique el origen de los síntomas, las vivencias estresantes no elaboradas, o los conflictos psicológicos no resueltos, pueden explicar el inicio de este tipo de problemas.

trastornos-psicosomaticos-mujer-con-manos-en-caraEn términos generales, en las enfermedades psicosomáticas se produce una interacción entre los componentes físicos y los emocionales que da lugar a la dolencia o enfermedad, de tal forma que la preocupación, la ansiedad o el bajo estado de ánimo influyen sobre el estado físico de la persona, generando los síntomas o agravando los ya presentes. Además, se suele observar en el paciente un historial de múltiples síntomas o episodios recurrentes que generan la búsqueda frecuente de ayuda médica, así como un deterioro notorio de sus áreas funcionales  vitales (social, laboral, académica…).

Aspectos como los estilos de afrontamiento (las distintas formas de abordar las situaciones a las que se enfrenta el individuo), la presencia de estresores ambientales, determinadas características de la personalidad, conductas desadaptativas – como el consumo de sustancias psicoactivas o el sedentarismo –, las propias creencias, los componentes culturales o las vivencias estresantes del pasado; son algunos de los factores que más se han relacionado con este tipo de trastornos.

Algunos de las dolencias más destacables que suelen desencadenar las enfermedades psicosomáticas son:

  • Alteraciones del sistema inmunológico (enfermedades infecciosas,  problemas de alergias e intolerancias…).
  • Trastornos cardiovasculares (hipertensión, arritmias, taquicardia, infartos de miocardio…).
  • Alteraciones oncológicas (tumores benignos y malignos…).
  • Problemas gastrointestinales (colon irritable, molestias estomacales, náuseas, vómitos…).
  • Alteraciones respiratorias (asma bronquial, rinitis alérgica…).
  • Trastornos endocrinos (diabetes, hipertiroidismo…).
  • Problemas genitourinarios (desórdenes menstruales, infecciones de orina…).
  • Alteraciones de la piel (dermatitis, psoriasis, eccemas, urticarias…).
  • Dolor crónico (cefaleas, migrañas, fibromialgia…).
  • Otros afecciones fisiológicas, como obesidad o delgadez extrema.

Tratamiento de las Enfermedades Psicosomáticas

Primera entrevista

En primer lugar, se realizará una entrevista inicial para conocer la naturaleza y características del problema. Tal entrevista se centrará en el problema que ha motivado la consulta del paciente, la intensidad de dicho problema y las distintas repercusiones que tiene el mismo en los diferentes ámbitos de la vida del paciente.

Así mismo, se llevará a cabo una valoración de la sintomatología actual (enfermedades o síntomas físicos) que puede estar generando un intenso malestar.

Diagnóstico y Tratamiento

Después de la obtención de la información necesaria para una adecuada contextualización del caso, iniciaremos un análisis pormenorizado del problema para valorar el tipo de intervención más apropiada.

Paciente y terapeuta analizarán las situaciones y contextos relacionados con la problemática, incidiendo en la búsqueda y análisis de aquellos estímulos o situaciones que actúan a modo de disparadores, desencadenando el origen o agravamiento de síntomas físicos.

La enfermedad psicosomática se produce o se intensifica como consecuencia de la activación de redes neurales asociadas a vivencias complicadas del recorrido vital de la persona, que no han podido ser asimiladas o registradas adecuadamente. Estas vivencias y memorias quedan en el psiquismo, produciendo distintos estados emocionales de malestar expresados a través del síntoma físico.

A partir de la identificación de estos disparadores, se analizará la dinámica intrapsíquica que ha otorgado el poder necesario a estos estímulos para dar lugar a la aparición o agravamiento de enfermedades biomédicas. Asimismo, paciente y terapeuta realizarán una exploración sobre el recuerdo al que se accede a través de dichos disparadores, con capacidad para activar mecanismos de alerta desproporcionados.

De esta forma, en la psicoterapia se va produciendo la integración de distintos tipos de memoria: la semántica (localizada en la amígdala, encargada del archivo de las emociones) y la episódica (ubicada en el hipocampo, centrado en el archivo de los relatos).

En este sentido, la eficacia del proceso psicoterapéutico está ligada a un estilo de vinculación paciente-terapeuta que genere confianza, seguridad y apertura, reduciendo los estados de alerta de la persona durante la sesión. Ello facilitará la revisión de recuerdos del pasado, permitiendo una reelaboración y un reprocesamiento de dichas experiencias que propiciará el cese de las enfermedades psicosomáticas.

 

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