Agorafobia: causas y factores determinantes

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En los últimos años la agorafobia ha alcanzado un índice de prevalencia de hasta el 6% en la población, variando estos datos según el sexo de la persona y otras variables demográficas. ¿A qué puede deberse este incremento? ¿Conoces las causas del problema?

chica paralizada entre una multitud

La agorafobia define la respuesta de miedo o ansiedad acusados que experimenta una persona en lugares públicos, se incluyen además temores a las multitudes y a la dificultad para poder escapar inmediatamente a un lugar seguro (por lo general suele ser el hogar). Como consecuencia de este miedo, la persona evita las situaciones temidas, las soporta con gran ansiedad o necesita ser acompañada. Muy común que se presente asociado con fobias específicas, fobia social, trastornos del estado de ánimo, trastorno de ansiedad generalizada, depresión o abuso de sustancias.

Según los manuales diagnósticos actuales (CIE 10, DSM-V), ésta puede ir o no acompañada de ataque de pánico (también llamado crisis de angustia) la cual se refiere a la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos caracterizada por algunas de las siguientes manifestaciones: palpitaciones o elevación de la frecuencia cardíaca, sudoración, escalofríos, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aire, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo), miedo a perder el control, incluso, miedo a morir.

En la agorafobia sin episodios de pánico la evitación agorafóbica se basa no en el miedo a tener un ataque de pánico, sino en el miedo a la incapacitación o vergüenza producidas por síntomas repentinos similares a los del pánico. Por lo general, la persona teme o evita dichas situaciones por temor a tener dificultades para huir o recibir ayuda en caso de aparición de los síntomas mencionados u otros síntomas incapacitantes. Aunque la gravedad del malestar y la intensidad de la conducta de evitación pueden ser variables según el caso, se trata del trastorno fóbico más incapacitante, llegando en algunos casos a quedar completamente confinados en su casa.

Algunos datos epidemiológicos sobre la agorafobia establecen como edad promedio de comienzo los 28 años de edad; en cambio, la amplitud de dicha problemática puede ir desde los 5 a los 58 años. Su prevalencia alcanza entre el 2-6% en culturas occidentales, teniendo en cuenta que los datos no son totalmente consistentes y varían en función del sexo. Asimismo, se observa un mayor nivel de incidencia en la población urbana en comparación con la población rural.

hombre encerrado en casa

 

¿Cómo se adquiere el miedo a las situaciones agorafóbicas?

Diversos autores plantean como posibles factores desencadenantes de dicho miedo:

 Características personales y experiencias en la infancia.- Se han encontrado ciertas propiedades que pueden contribuir con mayor probabilidad al trastorno, entre ellas: susceptibilidad a la ansiedad (puede ser una consecuencia de los ataques de pánico o un factor de riesgo para los mismos), baja asertividad, retraimiento social, miedo a la evaluación negativa, tendencia a la evitación o nivel de introversión alto.

En cuanto a las experiencias vividas en la infancia, destacan ciertos rasgos de sobreprotección o falta de cariño por parte de los progenitores, lo que puede dar lugar a problemas en el desarrollo de la independencia de la persona. Es posible, además, que experiencias de separación y/o ansiedad vividas en la infancia estén presentes en cierto nivel en el desarrollo de agorafobia, de ahí la importancia de contar con una figura de apego que regule emocionalmente las respuestas y conductas del niño/a, adquiriendo de esta forma una capacidad de regulación psicofisiológica propia. Por último, es importante tener en cuenta posibles abusos sexuales o maltrato físico durante la infancia,estando estos factores de riesgo muy presentes en el desarrollo de diversos problemas psicológicos durante el desarrollo de la persona.

 Vulnerabilidad genética.-  Autores como Barlow han diferenciado una vulnerabilidad genética no específica a experimentar una mayor emocionalidad o afecto negativo ante el estrés; así como una vulnerabilidad genética específica a reaccionar al estrés con ataques de pánico en lugar de otras respuestas, tales como dolor de cabeza o de estómago. Esta determinación genética interactúa con la vulnerabilidad aprendida a centrarse en las sensaciones corporales sintiéndolas como peligrosas, lo que facilita reacciones de miedo y escape. La forma que adoptan estas últimas viene determinada en gran parte por variables psicológicas y ambientales.

 Proceso de atribución errónea.- Es muy probable que la ansiedad intensa o ataques de pánico inducidos o facilitados por otros factores como pueden ser problemas médicos, cambios hormonales, hipoglucemia, fármacos/drogas, conflictos interpersonales u otros eventos estresantes queden asociados erróneamente a las situaciones ambientales en las que ocurren, de forma que dichas situaciones pasarían a ser temidas. Finalmente, el miedo puede extenderse a otras situaciones a través de procesos de generalización.

Experiencias traumáticas.-  Sucesos traumáticos vividos directamente por la persona, así como ver a otros individuos tener experiencias traumáticas fuera de casa o mostrar miedo ciertas situaciones, parecen ser factores importantes en el inicio de agorafobia, aunque su contribución no está del todo clara. Algunos de los eventos traumáticos que destacan en algunos estudios han sido ataques de pánico, desmayos, asfixia, náuseas o sudoración intensa.

 Eventos estresantes.- Determinadas situaciones vitales que provocan un nivel de estrés agudo en la persona pueden contribuir en el inicio de agorafobia. Algunos de los más comunes podrían ser conflictos interpersonales, familiares o maritales, muertes o enfermedades de personas significativas, consumo de drogas, estrés laboral/escolar o problemas económicos. Estos acontecimientos pueden generar comportamientos fóbicos en personas con cierta vulnerabilidad para ello. Asimismo, dicha vulnerabilidad sería resultado de la interacción de variables biológicas, psicológicas y ambientales.

A pesar de los posibles factores que pueden influir en la adquisición de miedo a determinadas situaciones, conviene destacar la posibilidad de que un evento estresante (o un conjunto de ellos) juegue un papel en el desarrollo de la agorafobia pero que posteriormente sea resuelto y no contribuya a la persistencia del problema. Asimismo, determinados sucesos estresantes que no tuvieron un papel en el inicio y desarrollo de la agorafobia pueden ocurrir más tarde y contribuir al mantenimiento o agravamiento de la misma.

Agorafobia y ataque de pánico, ¿causa o consecuencia?

Tal y como se hace referencia en nuestro post sobre “Causas de los ataques de pánico”, gran parte del mantenimiento del problema viene causado por el recuerdo o la sensación de revivir de nuevo las manifestaciones corporales experimentadas en un primer episodio de ataque de pánico. Este hecho lleva a la persona a esforzarse por evitar los síntomas tanto corporales como cognitivos o emocionales y, por tanto, evitar las situaciones ambientales en las que se produjo.

De esta forma, la agorafobia actuaría como consecuencia del ataque de pánico, al configurarse como una estrategia de afrontamiento, ya sea evitar el estímulo fóbico en ausencia del mismo o realizando conductas de huida o escape en presencia de tales estímulos.

mujer permanece en casa por síntomas de angustia

 

Laura Cruz Navarro

Referencias

Barlow, D.H., Raffa, S.D. y Cohen, E.M. (2002). Psychosocial treatments for panic disorders, phobias, and generalized anxiety disorder. En P. Nathan y J. Gorman (Eds.), A guide to treatments that work (2ª ed., pp. 301-335). Nueva York: Oxford University Press.

Botella, C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno de pánico. Psicothema, 13, 465-478.

García, J. A. Agorafobia criterios diagnósticos. Recuperado el 9 de mayo de 2017 del sitio web: http://www.cop.es/colegiados/M-00451/cie10_DSMIV.htm

Haro, J., Palacín, C., Vigalut, G., Martínez, M., Bernal, M., Luque, I., Codony, M., Dolz, M. y Alonso, J. (Prevalence of mental disorders and associated factors: results from the ESEMeD-Spain study. (2006)  Medicina Clínica,126, 12, 445-451.

Vargas, O. Javier, H. (2003). Reseña de “Agorafobia y ataques de pánico” de Bados López, A. Universidad de Lima, 6, 231-236.

2 thoughts on “Agorafobia: causas y factores determinantes

  1. Muy buen artículo y muy bien documentado. Creo, al igual que vosotros, que la agorafobia aparece en muchos casos como consecuencia del ataque de pánico previo. Aunque ocasionalmente pueden presentarse casos aislados de agorafobia pura donde no han existido ataques de pánico. Saludos des Madrid

    1. Buenas tardes Gerardo,

      En primer lugar, gracias por participar en nuestro blog exponiendo tu punto de vista. Tal y como comentas, la agorafobia puede aparecer en casos en los que no se han producido ataques de pánico previos o respuestas emocionales desmesuradas manifiestas. Es posible, que estos casos de agorafobia puedan generarse como consecuencia de experiencias emocionales no elaboradas adecuadamente o como resultado del desplazamiento de una angustia intrapsíquica que, en muchos casos, se mantiene de forma inconsciente.

      Un saludo,
      Equipo Aesthesis.

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