Dependencia Emocional ¿en qué consiste?

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¿Eres «adicto» a tu pareja? La dependencia emocional supone un estado de subordinación extrema hacia la pareja sentimental debido a una gran necesidad de mantener el vínculo emocional y el afecto

dependencia emocional

Dependencia Emocional: definición

La dependencia emocional define una vinculación afectiva permanente y excesiva con otra persona, que se asocia con una baja autoestima y que encubre carencias afectivas.  Se trata de un tipo de relación en la que prevalece la sensación de unión y subordinación a la pareja, que produce una serie de consecuencias emocionales negativas: síntomas ansioso-depresivos, pensamientos obsesivos, alteraciones del sueño, relaciones de pareja desequilibradas y abandono de relaciones sociales y de ocio.

La dependencia emocional supone una dependencia psicológica que se manifiesta a través de una serie de comportamientos adictivos en una relación donde existe una asimetría de roles, de tal manera que se despliegan conductas desproporcionadas e inadecuadas para satisfacer la necesidad de afecto.

En este sentido, la dependencia emocional conlleva emociones, pensamientos, motivaciones y comportamientos orientados a la búsqueda de la proximidad del otro para conseguir sentimientos de satisfacción, seguridad y reconocimiento. Asimismo, puede estar acompañada de creencias distorsionadas sobre el amor, las relaciones, la soledad, la separación y sobre uno mismo.

La dependencia emocional se asocia también a otras situaciones patológicas como consumo de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria o ser víctima de maltrato físico o psicológico.

 

Síntomas Dependencia Emocional

Existen algunos síntomas y signos que deben ponernos en alerta como indicadores de una relación de dependencia emocional. Para evaluar la situación de una pareja, podemos fijarnos en las siguientes características:

Se antepone el bienestar de la pareja y sus deseos

El dependiente actúa como si las necesidades, la comodidad y el placer de la otra persona estuviesen por encima del suyo propio, y sólo disfruta a través de la otra persona. Las propias necesidades quedan en un segundo plano y pueden llegar a desatender sus obligaciones laborales o familiares.

Idealización del otro

La persona dependiente sobrevalora las cualidades de la pareja y no es capaz de ver los aspectos más negativos, asumiendo que su pareja es maravillosa, perfecta y no se equivoca nunca. Por ello, puede exigir a los demás un trato privilegiado hacia su pareja.

Complacencia y evitación del conflicto

Las personas con dependencia emocional suelen pedirle perdón a su pareja cuando ésta se enfada aun sabiendo que no son responsables del enfado, realizan actividades displacenteras o inapropiadas sólo para agradar a su pareja, justifican los enfrentamientos, críticas o infidelidades de su pareja como un mal menor.

Angustia o miedo exagerado a la separación

El dependiente emocional siente una inmensa tristeza ante la posibilidad de que se rompa la relación con su pareja, se agobia por la necesidad que tiene de estar constantemente con ella y aparece un miedo irracional al abandono en forma de sospecha permanente de que la otra persona está pensando en poner fin a la relación.

Baja autoestima

Las personas dependientes presentan una baja satisfacción con ellos mismos, se someten a una desvalorización permanente, sienten no estar a la altura de su pareja y piensan que las relaciones anteriores le resultaban más satisfactorias.

Modificaciones del comportamiento

En las personas dependientes aparecen cambios notables en la forma de ser y de actuar al estar en pareja, pueden modificar su rutina y sus gustos, y llegar a inhibir aspectos fundamentales de su personalidad. Así, la identidad puede llegar a diluirse al adoptar posiciones de sumisión para mantener la cercanía del otro. También alteran sus hábitos de ocio y organizan todos los planes junto a su pareja, a menudo según los gustos y apetencias de ésta.

Muestras de afecto continuo

Las personas con dependencia emocional buscan indicios de cariño y necesitan comprobar permanente el buen estado de la relación de pareja. También sufren angustia y ansiedad si no reciben la atención que buscan, un elemento que erosiona mucho la relación ya que esta necesidad es insaciable. Y, a pesar de los esfuerzos de la pareja por satisfacer sus demandas de atención, pueden sufrir celos exagerados de forma constante.

Sentimientos de culpa

Los sentimientos de culpa aparecen en la persona dependiente cuando la otra parte no se siente satisfecha o contenta, no ha logrado agradar permanentemente a su pareja o después de una discusión con ella. Los dependientes emocionales pueden llegar a sentirse culpables de las desvalorizaciones recibidas e incluso de comportamientos de maltrato.

Control del otro

Los dependientes necesitan controlar la vida de su pareja (móvil, WhatsApp, redes sociales, etc.) para saber continuamente dónde o con quién está, pudiendo llegar a desarrollar una obsesión, para asegurarse de que no van a perder a esa persona.

Miedo a la soledad

Las personas dependientes emocionales con frecuencia prefieren sufrir por una relación tóxica que atravesar una ruptura, ya que no se imaginan su vida sin la otra persona, aparecen sentimientos de soledad y desamparo al estar sin pareja, y pueden entrar en un bucle de intentos de recuperar la relación con su expareja. Si el vínculo se rompe definitivamente, puede aparecer el “síndrome de abstinencia emocional”, un síndrome asociado a cuadros ansiosos y depresivos ante una ruptura sentimental.

Ruptura con amigos y familiares

El dependiente tiende al aislamiento social, reduce la frecuencia de actividades de ocio con personas allegadas, desatiende las relaciones personales y es frecuente que se produzcan enfrentamientos, ya que el entorno sí percibe el sufrimiento y el impacto psicológico que genera la relación y sus recomendaciones no son bien recibidas por la persona dependiente.

 

Dependencia Emocional: Causas

El desarrollo de la dependencia emocional se debe a la presencia de diversos factores, se han formulado distintas hipótesis acerca de cómo se origina esta modalidad de interrelación, algunas hacen hincapié en la presencia de relaciones afectivas adversas en la historia vincular de estas personas, y otras hacen referencia al sistema de creencias compartidas por el contexto sociocultural occidental. Las causas más destacables del desarrollo de la dependencia emocional se resumen a continuación.

Tópicos del amor romántico

La dependencia emocional se apoya en los mitos en torno al amor romántico, que dibujan un intercambio de afecto asimétrico y disfuncional, donde se idealiza a un miembro de la pareja y las expectativas acerca de ésta se nutren de creencias irracionales. Algunas de estas ideas compartidas giran en torno a la unidad total, a la complementariedad o mito de “la media naranja”, a la omnipotencia del amor o la justificación de los celos, por ejemplo.

Sobreprotección parental

Las conductas de sobreprotección por parte de algunos cuidadores principales constituyen una modalidad de vinculación que no ofrece a los niños la capacidad de desarrollar su autonomía, una carencia que interfiere en la construcción de su propia identidad. Y, una vez se han generado unos patrones de vinculación determinados, éstos tienden a mantenerse a lo largo del tiempo y a generalizarse a otros tipos de relación. De esta forma, la dependencia emocional de los progenitores que no ha sido bien tramitada, puede convertirse en el detonante de una relación de pareja disfuncional.

Dificultades de regulación emocional

Hay autores que apuntan al hecho de que se ha producido un claro descenso en la competencia emocional de los individuos. Un ejemplo de ello es el incremento en la tasa de problemáticas como la ansiedad, la depresión o profundos sentimientos de aislamiento, insatisfacción o dependencia, todas ellas vinculadas a un intenso malestar, un “yo” inestable y un miedo a la introspección que convierten al otro en la fuente de bienestar e identidad personal.

Vulnerabilidad cognitiva

Las representaciones que un individuo ha elaborado sobre sí mismo y los demás (“Modelos Operativos Internos”) son desarrolladas a partir de experiencias afectivas repetidas con figuras relevantes, es decir, están marcados por el estilo de apego. Estos modelos son usados para predecir el comportamiento del otro, actúan como un filtro que influye en la interpretación de las interacciones personales y guían dicha interacción de manera consciente e inconsciente. En sujetos dependientes, los esquemas cognitivos encontrados evidencian creencias sobre la impredecibilidad a la hora de ver satisfechas sus necesidades afectivas y la necesidad de evitar el malestar a expensas de la realización personal.

Cuidados negligentes

Las experiencias vinculares infantiles marcadas por el abandono, la apatía, el desgano o la indolencia de forma continuada, por parte de los cuidadores principales, influyen en el desarrollo de esquemas desadaptativos tempranos de desconfianza o abuso. Estos esquemas cognitivos y emocionales están relacionados con un pobre autoconcepto, idealización, búsqueda de necesidades insatisfechas en otras personas y uso de estrategias de sumisión como forma de evitar el abandono.

 

Dependencia Emocional: Tratamiento

Si se ha reconocido en los síntomas, está sufriendo ansiedad por este motivo o la dependencia emocional está afectando a su relación de pareja, el tratamiento psicológico puede ayudarle a superar la dependencia, mejorar su autoestima y recuperar su libertad. Como resultado, el establecimiento de nuevas relaciones y vínculos significativos, como el generado durante la terapia psicológica entre terapeuta y paciente, permitirá modificar los modelos relacionales interiorizados anteriormente y mejorar la sintomatología afectiva.

“Amar no es sufrir, y tenemos el derecho a ser felices. Éste es el bien supremo que nadie podrá quitarnos, así sea en nombre del amor”

Walter Riso (Nápoles, 1951), psicólogo clínico argentino de origen italiano experto en relaciones de pareja

Rafael Fenoy y María Cristóbal, psicólogos en Aesthesis Psicólogos Madrid

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