El psicoanálisis y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad

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El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad aparece en la infancia o adolescencia. Se caracteriza por una actividad física mayor de lo habitual, impulsividad y dificultad para poder mantener la atención de forma continuada en una misma tarea. Normalmente los niños y niñas que lo padecen tienen un descenso en el rendimiento escolar y en muchas ocasiones también dificultades en sus relaciones sociales.

Aunque algunos psiquiatras consideran imprescindible el uso de la medicación, a priori no resulta adecuado generalizar: cada caso debe ser analizado de forma particular. Si se recurre a los fármacos, será necesario contar con un trabajo psicoterapéutico complementario que ayude al niño o niña y a su familia a conseguir una mejor adaptación y manejo de las dificultades. En muchas ocasiones será también fundamental la colaboración con el centro educativo y la coordinación interprofesionales (por ejemplo, con el/la psiquiatra en el caso de que esté pautada medicación), para poder establecer una línea de trabajo común.

Sin perder de vista que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad tiene unas bases neurobiológicas, es mucho más que eso. Desde el psicoanalisis se entiende que el “TDAH” es la etiqueta que sirve para dar nombre a un conjunto de síntomas, la señal de que algo no va bien. Pero más allá de esa etiqueta, lo fundamental sería tratar de entender los aspectos emocionales del niño o niña, ¿cómo se está sintiendo?, ¿qué es lo que le hace sufrir?, ¿qué situación o situaciones le están generando un malestar?

Posiblemente, el padre o la madre hayan tenido también TDAH. A veces esto puede hacer que se preocupen especialmente; otras, quizás le quiten importancia. En cualquier caso, la intervención a nivel familiar es una pieza central de cara a poder entender y trabajar aspectos que contribuyan a mejorar las relaciones (comunicación, regulación emocional y demás aspectos del vínculo).

Quizás sería más reconfortante pensar que lo que le pasa a nuestro hijo o hija puede solucionarse, “curarse” con una pastilla… pero desde la psicoterapia se entiende que la gestión de las emociones es algo mucho más complejo que la química.