Lunáticos, personas heridas por la luz de la luna

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Es creencia común que los ciclos lunares influyen en el estado mental de los dementes o lunáticos, cuyo equilibrio psíquico se ve particularmente afectado en las noches de luna llena. El Diccionario de Autoridades (1734) define la voz como:

Lunático. El loco, cuya deméncia no es contínua, sino por intervalos que proceden del estado en que se halla la Luna: Quando está creciente se ponen furiosos y destemplados, y quando menguante pacíficos y razonables.

El término comparte significado con la palabra alunado, que se refiere, concretamente, a aquel a quien la luna ha herido con su luz. Ambos provienen del latín lunaticus. En el Evangelio de san Mateo (17,14) se aplica este adjetivo a un joven sanado por Jesús. Según el texto bíblico, el muchacho padecía epilepsia, enfermedad cuyos ataques también se creían subordinados a la influencia de la luna. Si bien las llamadas “enfermedades lunáticas” incluían un abanico de dolencias de origen diverso, pronto la palabra se fue especializando en la designación de patologías psíquicas.

Covarrubias recoge en su Tesoro de la lengua castellana (1611) el proverbio: “estar la luna sobre el horno”, signo de que en el siglo XVII era de uso frecuente. De él explica: “se dice del loco cuando está con furia, que ordinariamente es en luna llena. Y allí se toma el horno por cabeza del hombre que es como una hornaza, y entonces le hiere de lleno. Por esta razón se llamaron lunáticos los faltos de juicio, que con los cuartos de luna alteran su accidente”.

Algunos textos literarios se hicieron eco de la voz. Así, por ejemplo, en la obra de teatro Los locos de Valencia escrita por Lope de Vega en los últimos años del siglo XVI, una serie de personajes discuten sobre la conveniencia de mantener encerrados a los internos del hospital psiquiátrico que muestren signos de violencia. Comportamiento furioso que en ese momento preciso no se manifiesta, a su entender, porque no se hallan en la fase lunar propicia para la enajenación:

No estando agora furioso,
como es la luna en contrario,
no ha sido muy necesario;
si lo está será forzoso.

La difusión del término explica la incorporación de la luna a la iconografía relacionada con la enfermedad mental. César Ripa, autor italiano del siglo XVI, publicó una famosa Iconología o Descripción de las imágenes universales. Entre los emblemas recogidos en aquella obra está la estulticia (necedad, tontería o locura, en función de su uso), de la que comenta: “Tendrá además la Luna en una mano, porque a su influjo se suelen ver sometidos los locos y los estultos, acusando fácilmente sus cambios y mutaciones”.
Por su parte, Guillaume de la Perriere, en la Morosophie (Lyon, 1554), incluyó una imagen donde se representa a un niño de la mano de una mujer. Él sujeta un molinillo de viento; ella, una luna menguante. Ambos atributos están sometidos al cambio permanente. Simbolizan, por ello, la inconstancia y la inestabilidad que comparten con el loco o insensato.

Susana GP

Imagen: Guillaume de la Perriere, Morosophie, Lyon, 1554.

Bibliografía consultada:

Diccionario de Autoridades, 1734, s.v. lunático.
Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana, Madrid, Melchor Sánchez, 1674, s.v. alunado.
Lope de vega, Los locos de Valencia, ed. Hélène Tropé, Madrid, Castalia, 2003, p. 138.
César Ripa, Iconología, vol.1, p. 387. s.v. estulticia.

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