Origen y desarrollo de la Diversidad Sexual

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“Diversidad Sexual”, normalización y reconocimiento del derecho a la libertad sexual de las personas

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El concepto de “Diversidad Sexual”

El concepto de diversidad sexual hace referencia a la existencia de múltiples tipos de expresiones sexuales, normalizando y reconociendo la libertad sexual, el derecho de cada persona a decidir con quién y de qué manera comparte su vida y sus prácticas sexuales.

Pero este concepto es muy reciente, en general, el estudio en profundidad de todo lo referente a la sexualidad humana es bastante reciente. De hecho, el surgimiento de la sexología, como disciplina dedicada a estudiar la sexualidad, no se produjo hasta mediados del siglo XIX, y con una influencia básicamente biologicista, cuyo interés era fijar y clasificar los dos sexos y sus características. En paralelo, la medicina comenzó a preocuparse en mejorar el estudio y la regulación de la sexualidad, pero siempre entendiéndose ésta como “una práctica heterosexual conyugal enfocada en la reproducción”. Fuera de ella quedaban otro tipo de prácticas heterosexuales, homosexuales y autoeróticas que no eran vistas como prácticas saludables sino como expresiones de alguna “enfermedad mental”.

No es hasta principios del siglo XX cuando un grupo de médicos, sexólogos y antropólogos comienzan a proponer nuevos enfoques sobre la sexualidad, arrojando la necesaria luz sobre la diversidad en cuanto a prácticas sexuales, llegando a desarrollar, tras numerosas investigaciones y gran esfuerzo, el concepto de diversidad sexual de hoy en día.

Un concepto directamente relacionado con la diversidad sexual es “la identidad de género”, que se refiere a la vivencia individual del género como cada persona lo sienta, pudiendo corresponder o no con el sexo biológico. Si en la sexología todo ha sido tardío, en el tema de la identidad de género se va con tremendo retraso, así, recientemente, concretamente el 18 de junio de 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sacado la “incongruencia de género” – la transexualidad – de la categoría de “trastorno psicológico” para ser una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona.

Reconocimiento social de derechos sexualesActualmente, el día 28 de junio se celebra el “Día del Orgullo Gay” que reivindica la diversidad sexual no solo de las personas gays, sino de todo el colectivo LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales), un movimiento cuyo origen se remonta al 28 de junio de 1969, cuando un grupo de policías irrumpió en un pub frecuentado por personas homosexuales y transexuales del barrio neoyorquino de Greenwich Village, el Stonewall Inn, con el fin de hacer una redada, convirtiéndose en una auténtica batalla campal. Durante varios días hubo manifestaciones y revueltas que marcaron el inicio de la lucha por los derechos de los homosexuales.

El momento actual: Sexo, Género y Orientación Sexual

Realmente no existen estudios empíricos ni literatura (revisada por pares) que apoyen las teorías que asocian la orientación homosexual o la identidad transgenérica (la identidad sexual no coincide con el sexo biológico) con problemas familiares, trauma infantil u otras problemáticas. Hoy en día consideramos que las orientaciones y comportamientos sexuales entre personas del mismo sexo es una variante normal del comportamiento sexual humano, y la identidad transgenérica se contempla como una falta de adecuación del sexo biológico de una persona al género con el que se siente identificada, sin asociarse en ningún caso, por fin, con trastornos mentales. En palabras de Jeffrey Weeks, prestigioso sociólogo británico gran investigador de la sexualidad humana: No existe una esencia de la conducta sexual. Solo hay patrones cambiantes en la organización del deseo cuya configuración específica puede ser decodificada.

Dos hombres muestran su afectividad en públicoAsí, concretando los constituyentes del sexo que nos determinan como seres sexuados, podemos diferenciar entre el sexo anatómico (biológico), el género (orden psicológico expresado en un sentimiento de pertenencia social y cultural y en el erotismo) y la orientación sexual, siendo ésta de carácter relacional, basada en la atracción sexual hacia otra persona. Estos tres elementos componen la identidad sexual de cada persona, generando una amplia diversidad sexual en la que múltiples variantes tienen cabida. 

El término diversidad sexual está relacionado con la dignidad de las personas y el derecho a su intimidad, autonomía y al principio de vulnerabilidad. Es la estigmatización, y no la orientación no heterosexual en sí, lo que genera tensión y estrés repercutiendo  de este modo sobre la salud mental de la persona que vive bajo este estigma. Sin duda, aún hoy en día las poblaciones LGBTI hacen frente una discriminación que influye en su salud y bienestar.

En los últimos años ha aumentado el número de lugares en los que se ha aprobado el matrimonio igualitario, así como la viabilización del cambio de nombre y género ante la ley. Estas acciones significan un paso más hacia la plena incorporación a la sociedad por parte de personas no heterosexuales y/o con identidades de género alternativas, al menos en el plano formal. Actualmente, la lucha continúa por el reconocimiento de la igualdad de derechos sin ningún tipo de discriminación sexual, y aún queda mucho camino por recorrer.

¿Cómo impacta la discriminación sobre la salud de la población LGBTI?

Afirma J. Weeks con sumo acierto que la relación entre sexo y sociedad es compleja y cambiante, ya que la sexualidad humana se organiza en una enmarañada red de creencias, conceptos y actividades sociales.

Es esa “enmarañada red de creencias, conceptos y actividades sociales” la que ha generado la discriminación y estigmatización del colectivo LGTBI durante siglos. Gracias a investigaciones desarrolladas en las últimas décadas, se conocen mejor las consecuencias de la exclusión social vivida durante demasiado tiempo por las personas LGBTI.

Tales estudios han mostrado que el desafecto, la inequidad, la discriminación, el tratamiento degradante y la negación de derechos son algunas de las agresiones y manifestaciones de hostilidad frecuentes en muchos casos. Estas expresiones pueden provocar consecuencias psicológicas como es el desarrollo de estrés, ansiedad, depresión,  y con ello un índice mayor de abuso de alcohol y drogas, llegando a generar en conjunto intentos de suicidio, o incluso suicidios consumados.

Se contemplan, además, otras consecuencias que atañen a la vida privada, como la limitación de derechos en lo relativo a custodia de hijos, a la adopción, a la convivencia social… Todo esto hace difícil e incompatible un estado de bienestar completo en todas las facetas de la vida personal e interpersonal de las personas LGBTI.

Por tanto, el reconocimiento social de los derechos sexuales en la cultura occidental es todavía un proceso en construcción que supone distintos retos, entre ellos plantear un enfoque de derechos humanos en el ámbito de la sexualidad que implique el principio de indivisibilidad, es decir, que los derechos sexuales estén intrínsecamente unidos a los derechos sociales, económicos, culturales y políticos.

Laura Cruz Navarro, psicóloga en Centro Aesthesis, psicólogos Madrid.
Referencias

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Cáceres, C., F., Talavera, V, A. y Mazín, R. (2013). Diversidad sexual, salud y ciudadanía.Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública. Instituto Nacional de Salud, 30, 4, 698-704.

Chavarría, G y Camacho De la O, A. (2015). Las Otras diversas. ¿Sexualidades transgresoras? 12, ISSN: 1659-4940

Rubin, Gayle. (2006). Reflexionando por el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad. Recuperado el 10/06/17 de http://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/beatriz_suarez/rubin.pdf

Weeks, J. (1993). (De)construir la historia sociológica, cultural y política de las sexualidades y de la vida íntima. Recuperado de: Sociología histórica.  6/2016: 347-388.

World Professional Association for Transgender Health (WPATH). Executive Summary: WPATH consensus process regarding transgender and transsexual-related diagnoses in ICD-11 [Internet]. Minneapolis: WPATH: 31 de mayo de 2013.

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