Recordando “Del revés (Inside out)”: hacia una comprensión de nuestras emociones

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¿Alguna vez te has preguntado cómo funcionan nuestras emociones? ¿A qué se debe cómo nos sentimos en cada momento? ¿Por qué son necesarias y útiles todas las emociones que experimentamos?

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Del revés (2015) es un filme animado de Pixar que tiene como escenario principal el mundo emocional de una niña de 11 años en un momento de su vida de fuertes cambios, cuando ella y su familia se trasladan a vivir a otra ciudad. Esta situación genera en la niña un amplio abanico emocional que vemos cómo se va desarrollando a lo largo de la película, e ilustra el amplio repertorio de emociones del cual disponemos todas las personas y la función que cada una de estas emociones cumple en nuestro día a día.

Concretamente, la película tiene como protagonistas cinco de las seis emociones básicas, características de todos los seres humanos, y definidas por el psicólogo Paul Ekman (1934 – actualidad): Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Asco. Estas emociones aparecen representadas de forma humanizada, con una personalidad que refleja el contenido de cada una de las mismas. Así, por ejemplo, podemos ver a una Alegría enérgica y siempre positiva, emprendedora y optimista, frente a una Tristeza siempre decaída, apática y pesimista. A lo largo del filme se puede observar una evolución en cada uno de los diferentes personajes, lo cual representa la profundización de la película en su intento de acercarnos a comprender la importancia vital de estas cinco emociones.

¿Por qué son importantes nuestras emociones? La función de las emociones

Si algo tenemos claro hoy en día en relación a nuestro mundo emocional es el hecho de la importante función vital que cumplen todas nuestras emociones. Sin ellas no seríamos nada, porque las emociones son el motor de nuestra vida.

La emoción es definida como una respuesta única y personal, una reacción subjetiva al ambiente. Esta respuesta tiende a acompañarse de cambios orgánicos. Además, cuando experimentamos una determinada emoción, esta experiencia involucra todo un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias que la acompañan y, por tanto, influyen en el modo en que percibimos y valoramos una determinada situación.

Todas las emociones cumplen alguna función que les confiere utilidad.

La función principal de las emociones es la función adaptativa, esto es, la idea de que en el ser humano las emociones juegan un importante papel de supervivencia, la cual permite adaptarnos a un entorno continuamente cambiante. Las emociones preparan a nuestro cuerpo para ejecutar de manera eficaz la conducta exigida en función de las circunstancias de cada momento, movilizando la energía necesaria para ello, así como dirigiendo nuestra conducta hacia un objetivo determinado. Por tanto, podríamos decir que las emociones son una “alarma”, nos informan de algo que acontece en el ambiente y que está generando que nos sintamos de la manera en que lo hacemos. De esta forma, nos preparan para adaptarnos a esa situación y buscan dar la respuesta que mejor pueda ajustarse a esa circunstancia.

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Así, dentro de las emociones primarias, las funciones adaptativas que cada una de éstas cumplen son:

  • Miedo: nos alerta de la existencia de un potencial peligro o riesgo, cumpliendo, por tanto, una función de protección y preparándonos para acciones como la huída.
  • Ira: genera en nosotros reacciones de autodefensa ante algo percibido como injusto, movilizándonos y dotándonos de energía para intentar modificar esa situación.
  • Asco: da lugar a conductas de rechazo ante estímulos percibidos como desagradables y potencia la adquisición de hábitos saludables e higiénicos ya que, por ejemplo, nos protege de la ingesta de alimentos en mal estado.
  • Alegría: esta emoción presenta notables funciones adaptativas, relativas a la afiliación, a la búsqueda de atracción personal hacia los otros, de placer (tanto físico como psicológico), el aumento de la capacidad de disfrute y la potenciación de las relaciones interpersonales.
  • Tristeza: favorece la cohesión con otras personas así como la comunicación a los demás de que uno no se encuentra bien, lo cual puede derivar en comportamientos prosociales por parte de los otros y ayuda a mejorar las relaciones humanas.
  • Sorpresa: la sexta emoción básica cumple la importante función de focalizar nuestra atención en aquellos estímulos novedosos y, por tanto, nos permite reaccionar a ellos.

Además de estas seis emociones básicas, otras emociones, las denominadas emociones secundarias (no innatas, aprendidas) cumplen también sus propias funciones adaptativas. De esta forma, emociones como la vergüenza nos generan prudencia en el comportamiento o inhibición en la realización de conductas consideradas inadecuadas en determinados contextos, mientras que la culpa puede alertarnos y hacernos tomar conciencia de que hemos hecho algo mal y, por tanto, actúa a modo de señal para intentar cambiar esa situación o intentar restablecer o reparar los posibles daños causados. Por su parte, la envidia puede llevarnos a orientarnos hacia la consecución de aquello que deseamos, potenciando nuestra motivación por mejorar, al tiempo que el orgullo conlleva una tendencia a la repetición de conductas propias consideradas por uno mismo como positivas. Estos serían sólo algunos ejemplos dentro del amplio abanico de emociones secundarias existentes.

Asimismo, además de la función adaptativa, las emociones y su expresión cumplen una función social, ya que ayudan a que los demás puedan predecir el comportamiento asociado a las mismas, facilitando y enriqueciendo las relaciones sociales.

Por último, destacar la función motivacional de nuestras emociones, debido a que una conducta se verá reforzada o no, en función de la emoción que genere. Por ejemplo, si una conducta provoca alegría, motivará a la repetición de dicha conducta, mientras que si la emoción que provoca es miedo, motivará a la persona a la inhibición de la misma.

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Por tanto, ¿existen las “emociones negativas”?

Los seres humanos hemos aprendido, de una manera errónea, la importancia de buscar siempre sentirnos bien y evitar a toda costa el malestar. De esta forma, todas aquellas emociones generalmente asociadas al displacer, malestar o sufrimiento han pasado a ser consideradas como “emociones negativas” y que, por tanto, debemos evitar experimentar debido al malestar que nos generan. Con esto, lo que muchas veces ocurre es que nos vemos obligados a reprimir o bloquear muchas de estas emociones en aras de evitar pasarlo mal o de intentar sentirnos mejor. Desde la psicología, este fenómeno es conocido bajo el nombre de evitación experiencial (definida como todos aquellos comportamientos dirigidos intencionadamente a evitar el contacto con pensamientos, emociones, sentimientos, recuerdos… que son vividos como negativos). Parece ser que hemos aprendido y tenemos muy interiorizada la idea de que existen emociones positivas y negativas. Siguiendo este supuesto, debemos tratar a toda costa de experimentar las primeras e ir en contra de las segundas, bajo la falsa creencia de que de esta forma alcanzaremos nuestro bienestar emocional.

El fenómeno de la evitación experiencial es un proceso que muchas veces ocurre de forma automática, escapando de nuestro nivel de conciencia. En la película se observan claros ejemplos de este complejo fenómeno, ya que vemos cómo el cerebro de la niña protagonista no soporta la fuerte experiencia de tristeza que al inicio le invade y trata en todo momento de ir en contra de este malestar, buscando neutralizar dicha emoción. Esto ocurre porque negamos la emoción, la bloqueamos, intentamos distraernos, pero esto no acaba de funcionar.

Alegría aislando a tristeza

Sin embargo, el desarrollo de la trama poco a poco nos va mostrando la importancia de integrar este tipo de emociones (como la tristeza), de aceptarlas y darles cabida, en definitiva, de permitirnos sentirlas, como la única forma de crecer y evolucionar como personas. Porque, como ya se ha dicho, incluso las emociones más desagradables son necesarias y tienen funciones importantes en la adaptación social y el ajuste personal.

Cuando aparece una determinada emoción, debemos estar abiertos a experimentarla, dejar que pase como si fuera el “cartero” que trae un mensaje para nosotros. Es el momento de dedicarle unos instantes a estas sensaciones que nos invaden, unos segundos para descifrar qué nos quieren decir, por qué nos sentimos mal, qué está pasando dentro de nosotros…

Alegría y Tristeza juntas

“Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica”Daniel Goleman (1946 – actualidad). Psicólogo estadounidense.

Elena Flores Martínez

María D. Villegas Díaz

Referencias:

A. (2015). El análisis que Inside Out (Del Revés) se merece. Inteligencia Narrativa. Recuperado el 8 de Noviembre de 2016, de: http://www.inteligencianarrativa.com/analisis-inside-out/

Chóliz, M. (2005). Psicología de la emoción: el proceso emocional. Recuperado el 8 de Noviembre de 2016, de:  http://www.uv.es/choliz/Proceso%20emocional.pdf

Las emociones. Psicoactiva.com. Recuperado el 8 de Noviembre de 2016, de: http://www.psicoactiva.com/emocion.htm

Vico, A. (2015). Análisis de Inside Out (Del Revés) visto por una psicóloga. Be Fullness. Recuperado el 8 de Noviembre de 2016, de:  http://befullness.com/analisis-de-inside-out-del-reves-visto-por-una-psicologa/

5 thoughts on “Recordando “Del revés (Inside out)”: hacia una comprensión de nuestras emociones

  1. Me gustó la película, si bien creo que eran dibujos animados que no llegaban a los niños (si es que era este su propósito). Y sí las emociones están ahí para vivirlas y permitirles un (su) espacio. Probablemente lo complicamos cuando pensamos o incluso sentimos acerca de lo que sentimos… entonces añadimos algo que ya no es del todo genuino; es lo que, los que seguimos el modelo de la terapia Gestalt lo llamamos “hablar acerca de….” algo que nos aparta de la experiencia genuina

    1. Muchas gracias por tu aportación, Josep.
      Tienes toda la razón en lo que dices. Hay que permitirnos sentir todas las emociones y abrirnos a ellas.

      Un saludo.
      Equipo Aesthesis

    1. Muchas gracias por tu comentario, Beatriz.
      Y, como dices, la película muestra una buena forma de acercarnos a comprender cómo funcionan nuestras emociones.

      Un saludo.
      Equipo Aesthesis

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