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Complejos Físicos y Malestar Psicológico

por | 22 Ene 2021 | Psicología Clínica

Es natural estar insatisfecho con alguna característica física, pero, ¿qué diferencia existe entre una simple disconformidad y tener complejos físicos? ¿Conoces algún trastorno relacionado con la autoimagen física?

complejos fisicos

 

Complejos Físicos

En la sociedad en la que vivimos es habitual sentirse familiarizado con expresiones como «complejos físicos» o “complejos con el físico”, estas hacen referencia al malestar emocional provocado ante la percepción subjetiva, la fijación y el descontento, con alguno o varios rasgos físicos.

Si bien estos complejos físicos suelen estar presentes en el día a día de las personas que los sufren, determinadas épocas del año pueden acrecentar aún más el malestar que generan: por ejemplo, a principios de año, cuando las personas se plantean nuevos propósitos y/o tratan de compensar los excesos navideños; o con la llegada del buen tiempo, cuando se exhibe más el cuerpo por el calor.

Algunos de los complejos más frecuentes que experimentan las personas son causados por el peso (sobre todo sentirse gordo/a), la estatura (tanto por exceso como por defecto), la calvicie, la falta de musculatura, el tamaño del pecho, la celulitis, las arrugas, las cicatrices… y un inagotable listado de otros posibles complejos físicos. En la mayoría de las ocasiones, la percepción del rasgo físico que causa la incomodidad está distorsionada, es decir, la persona, al obsesionarse con dicho rasgo, no lo ve tal y como es en la realidad, sino que lo distingue de una manera más exagerada. En otros casos, la característica física no se aprecia de manera distorsionada, es decir, la persona presenta un determinado rasgo (por ejemplo, alopecia), sin embargo, la angustia que le produce es excesiva, llegando a sentirse acomplejado.

Un complejo físico puede llegar a influir de manera directa en la vida cotidiana de la persona, repercutiendo en la formación de vínculos afectivos o en la realización de actividades sociales y de ocio. Por ejemplo, una persona que quiere ir a la piscina, pero que no va porque tiene celulitis, está evitando hacer un plan que le apetece por el dominio del malestar psicológico que le produce ese complejo físico.

 

¿Cómo aparecen los Complejos Físicos?

En la formación del autoconcepto, de las ideas que se tiene sobre uno mismo, indudablemente repercute la historia de vida de la persona, por lo que es importante señalar que existe una amplia variedad de factores relacionados con la aparición de los complejos físicos. La evidencia clínica destaca los que se mencionan a continuación como claramente influyentes.

Sufrir humillaciones relacionadas con el rasgo que provoca el malestar

Haber sido insultado o humillado en la infancia o adolescencia por la característica física con la que se está a disgusto, puede provocar que, años más tarde y debido incluso a circunstancias ajenas al rasgo físico en cuestión, la persona que ha vivido un microtrauma por continuas burlas reexperimente el malestar, apareciendo este complejo físico de una forma manifiesta.

Haber sentido vergüenza a raíz de este rasgo en personas significativas para la persona

En esta misma línea, otro factor asociado con la aparición de complejos físicos es la vergüenza experimentada, a menudo durante la infancia, por algún rasgo físico de una figura principal de apego para el niño, como puede ser el padre, la madre, el cuidador principal… Por ejemplo, que el niño sienta vergüenza por el sobrepeso de alguno de sus progenitores, o por el color de su piel. La persona siente vergüenza en la infancia y después, con el paso de los años, puede llegar a obsesionarse y preocuparse al percibir que presenta esa característica que le había producido malestar de niño, generando el complejo físico. 

Estar expuesto a alusiones despreciativas

El hecho de que otras personas critiquen o juzguen algún rasgo determinado, estando expuesto en el presente a comentarios despectivos con respecto a la apariencia física, también puede fomentar el surgimiento de complejos físicos.

Focalizarse en partes concretas y no observar el cuerpo como un todo

El cuerpo está formado por abundantes partes y características que son claramente visibles (estatura, peso, color y tipo de piel, extremidades, pelo, ojos, nariz, etc.), detenerse demasiado en cada una de las partes y entenderlas como particularidades muy diferenciadas unas de otras, puede llevar a dar excesiva importancia a cada una de estar partes del cuerpo y, quizá, a una distorsión en la percepción de alguna característica concreta, llegando a generar un complejo físico. A este respecto, sería importante poder analizar la relación que la persona mantiene con el perfeccionismo.

No sentirse lo suficientemente querido y valorado

Haber vivido y crecido con sentimientos y percepciones de falta de amor y cariño repercute en el autoconcepto generando, en la mayoría de las ocasiones, problemas de autoestima. Esta situación puede derivar en inseguridad y falta de confianza en uno mismo, favoreciendo así la aparición de determinados conflictos internos que dan lugar a los complejos físicos. 

Desear alcanzar un ideal de belleza

Querer conseguir “un cuerpo perfecto” puede ser motivo de muchas frustraciones, además de angustia y malestar. Perseguir un ideal de belleza, en la mayoría de las ocasiones poco realista, puede generar sentimientos de insatisfacción y falta de aceptación del propio cuerpo, dando lugar a complejos físicos. Aunque puede ocurrir desde la infancia tardía, se ha observado que los adolescentes son especialmente vulnerables en esta «búsqueda de la belleza ideal».

Influencia de la sociedad actual

complejo fisico malestarCon respecto a querer alcanzar un ideal de belleza, resulta conveniente destacar la enorme influencia que ejercen las redes sociales y las campañas publicitarias en la sociedad actual. Modelos, actrices, actores, deportistas, blogueros, influencers… exhiben sus cuerpos semidesnudos, sus rutinas relacionadas con el deporte y el ejercicio físico, así como infinidad de maneras y medios para poder conseguir “un cuerpo perfecto”. Esta accesibilidad y exceso de información a solo un clic, unido al deseo de tener un buen físico, favorece que muchas personas quieran ser como ellos. De esta situación puede derivar una lucha constante por cambiar determinados aspectos físicos, seguida de grandes frustraciones si no se logran las características deseadas.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, cada vez con mayor frecuencia, las fotos admiradas debido a los “rasgos perfectos” de las personas retratadas, están editadas con programas informáticos, lo cual aleja de la realidad la imagen de la foto. Actrices españolas como Inma Cuesta o Cristina Castaño denunciaron el uso no consentido de photoshop en sus imágenes de portadas de revistas, reivindicando poder ser «ellas mismas» sin tener que estar supeditadas a los estereotipos o cánones de belleza marcados por publicitas y medios de comunicación.

Son muchos los personajes mediáticos que apoyan esta idea, pero también son muchos los que fomentan las correcciones de sus imperfecciones en las fotos que se publican en redes sociales y medios de comunicación. Éstos últimos son realmente perjudiciales para aquellas personas que los adoptan como modelos a seguir, debido a que se comparan y desean alcanzar características que no son reales.

 

Trastorno Dismórfico Corporal

En los casos más limitantes y extremos de la no aceptación del cuerpo, se habla de “Trastorno Dismórfico Corporal”, también conocido como “Dismorfofobia” o “Fealdad Imaginaria’”. Este trastorno se caracteriza por la preocupación persistente por uno o más defectos percibidos en la propia apariencia física los cuales no son evidentes, o son levemente visibles a otras personas, pero que generan una angustia excesiva en el paciente dando lugar a comportamientos compulsivos para calmar esta preocupación.

Es decir, en muchos casos se trata de defectos imaginarios, y aún cuando se trata de un defecto real, estas personas le otorgan una importancia excesiva, sintiendo una ansiedad desmesurada. Aquellos que tienen este trastorno experimentan un sufrimiento intenso que genera dificultades en el área social, laboral, académico, familiar, o en otros ámbitos funcionales.

Según el artículo de revisión sobre el Trastorno Dismórfico Corporal de Salavert et al. (2019), “el TDC es un trastorno muy común, sobretodo en sus formas menos graves, sin apenas diferencias de género y descrito a nivel mundial, con prevalencias* que oscilan entre 1,7-2,5% en muestras de población  general”. Este estudio revela, también, que dos terceras partes de los casos se inician en la adolescencia. [*Prevalencia: proporción de personas que sufren una enfermedad con respecto al total de la población en estudio].

La presencia de la dismorfofobia es elevada en consultantes de dermatología y cirugía plástica. Esto dificulta la identificación de esta patología ya estas personas no suelen buscar la ayuda sanitaria de psicólogos o psiquiatras. Por esta razón, es fundamental que tanto cirujanos como dermatólogos conozcan el trastorno dismórfico corporal, para que puedan detectarlo en sus pacientes y hacer la derivación pertinente.

Muchos de los que presentan el trastorno dismórfico corporal confían en que, interviniendo quirúrgicamente el rasgo físico que les produce malestar, podrán sentirse mejor. Sin embargo, los estudios advierten de que, aunque cese el malestar en un periodo corto de tiempo, a medio/largo plazo aumenta el malestar encontrando otro “defecto físico” y sintiendo nuevamente un sentimiento de fealdad. Un ejemplo conocido de esta situación es el caso de Michael Jackson. Por este motivo, se recomienda a aquellos que lo sufren que soliciten ayuda de tipo psicológico.

 

Natalia Correa Flores y María Cristóbal Graciá, psicólogas en Aesthesis Psicólogos Madrid

 

Referencias

Behar, R., Arancibia, M., Heitzer, C., Meza, N. (2016). Trastorno dismórfico corporal: aspectos clínicos, dimensiones nosológicas y controversias con la anorexia nerviosa. Revista Médica de Chile, 144(5), 626-633.  https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v144n5/art11.pdf

Roda, C. (12 de febrero de 2018). Complejos Físicos y Trastorno Dismórfico Corporal. Psicologia-Online.com. https://www.psicologia-online.com/complejos-fisicos-y-trastorno-dismorfico-corporal-sintomas-y-tratamiento-2502.html

Salavert, J., Clarabuch, A., Trillo, M. (2019). Trastorno Dismórfico Corporal: revisión sistemática de un trastorno propio de la adolescencia. Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil, 36(1), 4-19. https://aepnya.eu/index.php/revistaaepnya/article/view/77

Sánchez, L. (7 de diciembre de 2017). Cómo superar los complejos por (supuestos) defectos físicos. Diariofemenino.com. https://www.diariofemenino.com/articulos/psicologia/autoestima/como-superar-los-complejos-por-supuestos-defectos-fisicos/

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