Dolor Crónico

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En España, el dolor crónico afecta al 18% de la población actualmente, suponiendo un grave problema de salud por las consecuencias que conlleva para las personas que lo sufren día a día

dolor cronico

 

Desde hace 14 años, cada 17 de octubre se celebra el Día Mundial contra el Dolor para visibilizar la necesidad urgente de encontrar alivio al sufrimiento que padecen las personas que conviven con el dolor. En Aesthesis, pensamos que se trata de una enfermedad en la que la psicología tiene mucho que decir al respecto.

Definición del Dolor

La importancia de definir correctamente el dolor es tal que ha llevado a la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) a actualizar la definición de dolor en 2020, tras más de 40 años sin haber cambiado. Esta necesaria revisión incluye aportaciones de todos los implicados, valorando los criterios tanto de los especialistas, como de los propios pacientes con dolor y sus cuidadores.

En 1979 la IASP definió el dolor como «una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño» (“tisular” hace referencia a daño en los tejidos del organismo). Una definición ampliamente aceptada por profesionales de la salud e investigadores en el campo del dolor y adoptada por organizaciones profesionales como la Organización Mundial de la Salud.

En 2020 la IASP ha redefinido el dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con, o similar a la asociada con, daño tisular real o potencial”. Esto significa que el dolor no tiene por qué ser únicamente una reacción física a una lesión o enfermedad presente, sino que puede referirse también tanto al dolor que las personas pueden estar sufriendo tiempo después de la lesión, como al dolor referido a un estado emocional.

La reciente actualización de la definición de dolor se ha hecho necesaria, debido a la escasa comprensión que ha habido históricamente acerca del dolor, su expresión y las variables psicológicas asociadas.

¿Qué es el Dolor Crónico?

Es importante diferenciar entre el dolor agudo y el dolor crónico. Por su parte, el dolor agudo es adaptativo, ya que ayuda a que las personas se protejan de los peligros. Su aparición es repentina, hay claros signos de lesión y su duración es corta.

El dolor crónico, en cambio, se diagnostica cuando dura al menos seis meses, o más del tiempo del esperado para su recuperación, y no cumple una función protectora de nuestro cuerpo. El dolor crónico se caracteriza por la alteración de las funciones básicas de la persona, genera un alto estrés emocional, y puede ser debido a causas biológicas, psicológicas o sociales, si bien habitualmente no se puede explicar por una causa concreta.

El dolor es una realidad compleja y personal, extremadamente variable para cada individuo, que no se puede medir de manera directa. La vivencia del dolor está enormemente influenciada por la experiencia de vida cada uno, y afecta notablemente a la independencia y a la calidad de vida, en gran parte, por las consecuencias emocionales que supone.

La vivencia del dolor también puede variar según el género, la edad o los rasgos de personalidad. En lo relativo al género, las mujeres son las que más sufren este problema, ya que experimentan más cuadros clínicos de dolor, sufren mayor estrés emocional asociado al dolor y muestran un umbral más bajo de respuesta al dolor. En cuanto a la edad, las personas mayores, en comparación con los jóvenes, a menudo identifican el dolor como algo natural dentro del proceso de envejecimiento, viviéndolo de forma menos angustiante.

En los países industrializados, el dolor es un grave problema de salud que se traduce en un gran número de horas de trabajo perdidas, absentismo laboral, pensiones de invalidez y un consumo, a veces excesivo, de medicación. La depresión y la frustración son, en muchos casos, la reacción de la persona ante un problema que los avances médicos no han conseguido abordar, sino únicamente paliar.

En este sentido, se debe tener presente que las consecuencias psicológicas de sufrir dolor, como la evitación o sentir ansiedad, ira o tristeza, son independientes de la localización del dolor crónico que se sufra. Es por ello que todo dolor crónico es susceptible de tratamiento psicológico, en Aesthesis ofrecemos tratamientos especializados para tratarlo.

¡Las propias consecuencias del dolor lo cronifican!

 Habitualmente, el dolor con lleva una serie de consecuencias entre las que destacan especialmente:

  • Evitación física, es decir, dejar de hacer actividades que puedan provocar dolor a la persona, permanecer tumbado o sentado.
  • Evitación social, es decir, reducir las relaciones sociales por no tener que justificar el dolor que sienten, por la sensación de no sentirse comprendidos o la de suponer una carga para el entorno cercano.
  • Muy a menudo genera dependencia de la medicación, que progresivamente va perdiendo su efecto inicial.

Hoy sabemos que estas consecuencias habituales del dolor contribuyen a cronificarlo. También sabemos que las distintas dimensiones psicológicas implicadas en el dolor interactúan entre ellas, retroalimentándose en distintas direcciones, y conformando una cadena que contribuye al mantenimiento y cronificación del dolor: Cansancio, fatiga, problemas de sueño / Dolor / Tensión muscular, rigidez articular, debilidad / Frustración, ira / Estrés, ansiedad, miedo / Depresión…  Fíjate en el esquema, ¿te suena?

Dolor Cronico - Esquema

Dolor Crónico: ¿cómo afecta en las relaciones sociales e interpersonales?

Dolor Crónico y comunicación

En el ámbito de las relaciones sociales son frecuentes los sentimientos de incomprensión en los pacientes que sufren dolor crónico, incluso en su entorno más cercano. A pesar de las buenas intenciones, los familiares y amigos pueden responder de una forma inadecuada ante la persona que manifiesta su dolor, cayendo en la sobreprotección, la crítica excesiva o el miedo. Ante tales respuestas, los pacientes experimentan aún más dolor, se sienten más estresados y muestran altos niveles de incapacidad física.

Por otro lado, la falta de expresión emocional, el hecho de que el paciente no transmita su dolor a su entorno más cercano, se ha relacionado claramente con una mayor experiencia dolorosa y un continuo sentimiento de soledad y aislamiento social. La comunicación emocional, así como la empatía interpersonal entre el paciente, su familia y todos aquellos que le proporcionan asistencia y cuidado, son cruciales a la hora de tolerar mejor el dolor crónico y mejorar la experiencia emocional del paciente.

Dolor Crónico y apego

El apego también es un factor influyente en la predisposición a sufrir dolor. El apego es el tipo de vínculo afectivo que establecemos con nuestros cuidadores desde los primeros momentos de vida, y es el encargado de proporcionarnos seguridad ante situaciones de amenaza.

Los estudios indican que el apego inseguro con los padres o cuidadores en la infancia supone un factor de riesgo para respuestas que incluyen el dolor. Es decir, la desconfianza e inseguridad del niño en la capacidad de cuidado de los padres influye en la percepción y expresión del dolor en la vida adulta. Estudios de apego en adultos postulan que personas con apego inseguro, haciendo eco de sus primeras reacciones de dolor ante la separación de sus cuidadores, anticipan más la respuesta al dolor. Esto supone una predisposición para el dolor crónico y su catastrofización, es decir, una orientación emocional y cognitiva, de pensamiento, excesivamente negativa hacia el dolor (real o anticipado) por parte del individuo.

Dolor Crónico y experiencias traumáticas

Las experiencias traumáticas en la infancia no procesadas, tales como el abuso físico o sexual, se consideran importantes factores en el desarrollo y el mantenimiento de dolor crónico en adultos. Los pensamientos negativos en torno al dolor, un afrontamiento inadecuado, así como un apoyo débil del entorno familiar y social, incrementan la activación de las respuestas de nuestro organismo ante situaciones o eventos amenazantes y aumentan la vulnerabilidad al estrés, lo que puede llevar a experimentar mayor dolor al inicio de una enfermedad o lesión.

Consecuencias del Dolor Crónico

Son numerosas las consecuencias que acarrea el dolor crónico en distintos ámbitos:

 Consecuencias emocionales:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Insomnio
  • Baja autoestima

 Consecuencias sociales:

  • Problemas con familiares, pareja, amigos…
  • – Aislamiento voluntario

 Consecuencias en la calidad de vida:

  • Disminución de la actividad física
  • Falta de independencia
  • Reducción de actividades de ocio

Consecuencias económicas:

  • Baja laboral
  • Escasez de recursos económicos, pobreza
  • Costes sanitarios

¿Cómo afrontar el Dolor Crónico?

Es una creencia común que el tratamiento adecuado para del dolor crónico es el farmacológico. Sin embargo, la farmacoterapia presenta serias limitaciones para el alivio del dolor crónico. La medicación continuada reduce progresivamente su eficacia y, al mismo tiempo, da lugar a la aparición de efectos secundarios, además de cierto grado de dependencia fisiológica y psicológica. Esto puede llevar al paciente a un afrontamiento pasivo y una mayor sensibilización del dolor, no teniendo en cuenta las fortalezas de la persona y las áreas significativas de su vida que pueden estar influyendo en el mantenimiento del dolor.

Tratamientos Multidisciplinares para el Dolor Crónico

Hoy en día se ha demostrado que los tratamientos multidisciplinares son los más efectivos contra el dolor crónico. A la hora de elegir un tratamiento, debemos buscar aquellos que implican diferentes abordajes terapéuticos, incluyendo fármacos, pero también intervenciones sobre hábitos de alimentación e higiene del sueño, rehabilitación y tratamiento psicológico. Así, desde las Unidades del Dolor se elaboran planes de tratamiento integrales e individualizados para cada persona con los que poder recuperar, en la medida de lo posible, el bienestar físico y emocional del paciente mejorando su calidad de vida y su independencia.

La Terapia Psicológica para el Dolor Crónico

En el abordaje del dolor crónico, la terapia psicológica estará orientada, en primer lugar, a potenciar los recursos y capacidades del paciente y sus familiares, con el fin de minimizar el sufrimiento por el que atraviesa el paciente y paliar el impacto del dolor crónico. Para ello, resulta imprescindible ofrecer un espacio en el que poder procesar el estrés y malestar emocional que está limitando al paciente en todas las áreas de su vida, promoviendo el desarrollo de estrategias de afrontamiento, así como el incremento de la comunicación emocional y la minimización de los pensamientos negativos sobre uno mismo, que perpetúan los frecuentes sentimientos de soledad e incomprensión.

El proceso terapéutico también estará dirigido a aquellos factores interpersonales, afectivos y psíquicos que tengan influencia en la génesis del sufrimiento. De alguna manera, el dolor corporal puede ser un reflejo de componentes emocionales que nos han sobrepasado y no han podido ser asimilados adecuadamente por nuestra mente. Por eso también será necesario trabajar la historia familiar y la de las relaciones personales, la evolución de los sentimientos de incomprensión, las inseguridades en los vínculos afectivos y las experiencias traumáticas o microtraumáticas no procesadas. En definitiva, el abordaje psicológico contra el dolor crónico se ha convertido en los últimos años en un pilar esencial a la hora de atender el dolor crónico.

 

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarse a que te devore desde el interior”, Frida Kahlo, pintora mexicana (México 1907 – México 1954)

 

Sofía de Areba Lozano, psicóloga en Aesthesis Psicólogos Madrid

 

Referencias:

Amigo I., (2012) Manual de Psicología de la Salud. Pirámide

Asociación Internacional para el Estudio del Dolor | IASP (2020) International Association for the Study of Pain  https://www.iasp-pain.org/

Caramés M. A., Navarro M.(2016) Costes del tratamiento del dolor versus su no tratamiento. Aproximación a la realidad de Portugal y España. Dor. 2016; 24: 1-9.

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