Origen y desarrollo histórico de la diversidad sexual

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Actualmente se establece que el desarrollo de la identidad no es sólo biológico sino que también es social. Este componente se ve influido por concepciones personales, así como por circunstancias y situaciones vitales que rodean a la persona. Pero, ¿cómo surgió años atrás la concepción sobre la identidad y diversidad sexual?

Dos personas unidas en muestra de su afecto

El concepto de diversidad sexual hace referencia a la existencia de múltiples tipos de expresiones sexuales, normalizando y reconociendo la sexualidad libre de “violencia”, con derecho a decidir con quién y de qué manera se comparte la vida y prácticas sexuales de una persona.

La sexología, como disciplina dedicada a estudiar la sexualidad, es bastante tardía. Nació a mediados del siglo XIX, con una influencia básicamente biologicista, cuyo interés era fijar y clasificar los diferentes tipos y características sexuales. La medicina comenzó a preocuparse en mejorar la regulación en el campo de la sexualidad, entendiéndose ésta como “una práctica heterosexual conyugal enfocada en la reproducción”. Fuera de ella quedaban otro tipo de prácticas heterosexuales, homosexuales y autoeróticas que no eran vistas como prácticas saludables sino como expresiones de alguna “enfermedad mental”.

Es a principios del siglo XX cuando un grupo de médicos y sexólogos (Ellis y Hirschfeld) comienzan a proponer un nuevo enfoque en la concepción de la homosexualidad. Además, antropólogos como Boas, Benedict o Mead, evidenciaron que las diferencias transculturales pueden afectar en lo que se consideraba “normalidad sexual”, produciéndose así una novedosa visión del concepto. Trabajos como el de Kinsey en Estados Unidos también ayudaron a arrojar luz sobre la diversidad en cuanto a las prácticas sexuales.

El 28 de junio de 1969 una revuelta contra los abusos policiales en un bar transexual de Stonewall, Nueva York, marca el inicio de un movimiento gay no dispuesto a aceptar concesiones y que se ha ido globalizando en los últimos 40 años. Actualmente, este movimiento reconoce la diversidad y se denomina LGBTI (lésbico – gay – bisexual – transgénero – intersexual).

Concepciones actuales

Tal y como sabemos, no existen estudios empíricos ni literatura (revisada por pares) que apoyen las teorías que asocian la orientación homosexual o identidad transgenérica con problemas familiares, trauma infantil u otra problemática. Hoy en día consideramos que las orientaciones y comportamientos sexuales entre personas del mismo sexo es una variante normal del comportamiento sexual humano.

Concretando ahora en los constituyentes del sexo que nos determinan como seres sexuados diferenciamos; el sexo anatómico (biológico), el género (orden psicológico y expresado en un sentimiento de pertenencia social, cultural y el erotismo) y la orientación sexual, siendo ésta de carácter relacional basada en la atracción sexual hacia otra persona.

El término diversidad sexual está relacionado con la dignidad de las personas y el derecho a su intimidad, autonomía y al principio de vulnerabilidad. Es la estigmatización, y no la “orientación no heterosexual” en sí, lo que genera tensión y estrés repercutiendo  de este  modo sobre la salud mental de la persona que vive bajo este estigma. Sin duda, hoy en día las poblaciones LGBTI hacen frente a diversos factores que influyen en su salud y bienestar.

En los últimos años ha aumentado el número de lugares en los que se ha aprobado el matrimonio igualitario, así como la viabilización del cambio de nombre y género ante la ley. Estas acciones significan un paso más hacia la plena incorporación a la sociedad por parte de personas no heterosexuales, con identidades de género alternativas, al menos en el plano formal. Actualmente, la lucha continúa por el reconocimiento de derechos sexuales y por el ejercicio de la “ciudadanía de la intimidad”.

Dos hombres muestran su afectividad en público

¿Cómo impactan determinados conflictos sociales sobre la salud de la población LGBTI?

Como advierte J. Weeks; “No existe una esencia de la conducta sexual. Solo hay patrones cambiantes en la organización del deseo cuya configuración específica puede ser decodificada”. La relación entre sexo y sociedad es compleja y cambiante, ya que la sexualidad humana se organiza en una enmarañada red de creencias, conceptos y actividades sociales.

Términos como homofobia y transfobia, explicados en publicaciones previas de este blog, han estado recientemente a la orden del día debido a ciertos sucesos sociales como expresiones de discriminación y violencia social ante la diversidad sexual.

Gracias a investigaciones desarrolladas en las últimas décadas, se conocen mejor las consecuencias de la exclusión social vivida durante años y actualmente por el colectivo LGBTI.

Desafecto, inequidad, discriminación, tratamiento degradante y negación de derechos son algunas de las agresiones y manifestaciones de hostilidad frecuentes en algunos casos. Tales expresiones pueden provocar consecuencias psicológicas como es el desarrollo de ansiedad, depresión y con ello un índice mayor de abuso de alcohol, drogas, llegando en algunos casos a intentos de suicidio. Además, existen otras consecuencias que atañen a la vida privada, por ejemplo, limitando los derechos ciudadanos de la persona en lo relativo a custodias, adopción, convivencia…Todo esto hace difícil e incompatible un estado de bienestar completo en todas las facetas de la vida personal e interpersonal de las personas LGBTI.

Por tanto, el reconocimiento social de los derechos sexuales en la cultura occidental es todavía un proceso en construcción que supone distintos retos, entre ellos plantear un enfoque de derechos humanos en la sexualidad y en las políticas sexuales lo que implica el principio de indivisibilidad, es decir, que los derechos sexuales están inevitablemente unidos a los derechos económicos, sociales, culturales y políticos. Además es importante destacar la necesidad de poder alcanzar la libertad al expresar la propia orientación sexual, independientemente de otros derechos sociales.

Reconocimiento social de derechos sexuales

 

Laura Cruz Navarro

Referencias

American Psychiatric Association. (1973). Position Statement on Homosexuality and Civil Rights. Am J Psychiat, 131, 4,497.

Cáceres, C., F., Talavera, V, A. y Mazín, R. (2013). Diversidad sexual, salud y ciudadanía.Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública. Instituto Nacional de Salud, 30, 4, 698-704.

Chavarría, G y Camacho De la O, A. (2015). Las Otras diversas. ¿Sexualidades transgresoras? 12, ISSN: 1659-4940

Rubin, Gayle. (2006). Reflexionando por el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad. Recuperado de http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/beatriz_suarez/rubin.pdf

Weeks, J. (1993). (De)construir la historia sociológica, cultural y política de las sexualidades y de la vida íntima. Recuperado de: Sociología histórica.  6/2016: 347-388.

World Professional Association for Transgender Health (WPATH). Executive Summary: WPATH consensus process regarding transgender and transsexual-related diagnoses in ICD-11 [Internet]. Minneapolis: WPATH: 31 de mayo de 2013 [citado el 15 de Julio de 2013] http://www.wpath.org/documents/WPATH%20ICD11%20Consensus%20Report_Executive%20Summary_7-7-13.pdf

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