¿En qué consiste la Dependencia Emocional?

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Desde hace algún tiempo se ha extendido y popularizado el concepto de “dependencia emocional”. Dicha expansión ha favorecido que este constructo pase a formar parte del abanico de expresiones que utiliza la sociedad para definir algunos tipos de vinculación pero, ¿en qué consiste realmente? ¿Cuándo podemos hablar de relaciones de dependencia?

A pesar de la generalización del mencionado constructo, sigue habiendo un gran vacío teórico que pueda definir, de una forma más precisa, la naturaleza del mismo. No obstante, la amplia investigación científica relativa al campo de las relaciones interpersonales ha permitido generar distintas definiciones de la llamada dependencia emocional que nos posibilita acercarnos y comprender sus características.

Como consecuencia, algunos autores han definido la “dependencia emocional” como un patrón persistente de necesidades de naturaleza emocional insatisfechas que tratan de ser cubiertas a través de modalidades de vinculación fusionales y desadaptativas.  

En esta misma línea, ha sido considerado como un patrón que involucra distintos componentes emocionales, cognitivos, motivacionales y comportamentales orientados a la búsqueda de la proximidad del otro para la consecución de sentimientos de satisfacción y seguridad. Asimismo, dicho patrón puede estar acompañado de creencias distorsionadas sobre el amor, las relaciones, la soledad, la separación y sobre uno mismo.

Como resultado, la conducta de estas personas se orienta al mantenimiento de la proximidad interpersonal y, en última instancia, a la satisfacción de demandas afectivas no satisfechas a través del establecimiento de relaciones desequilibradas. Además, autores como Schaeffer sostienen que este tipo de vinculación produce una disolución de la identidad de la persona, facilitando el desarrollo de posiciones de subordinación que tratan de mantener la cercanía y el reconocimiento del otro.

De esta forma, distintas corrientes y profesionales consideran esta problemática como un “trastorno relacional” o del vínculo, caracterizado por la manifestación de conductas adictivas que fomentan una asimetría de rol en la relación. Por otro lado, la literatura científica, así como las creencias sociales sobre este constructo, se centran especialmente en el campo de las relaciones de pareja. No obstante, es preciso señalar que esta modalidad de vinculación puede desarrollarse en otros tipos de relación.

En referencia a la etiología de estas modalidades de interrelación se han formulado distintas hipótesis que hacen especial hincapié en la presencia de relaciones afectivas adversas en la historia vincular de estas personas. Asimismo, Goleman afirma que en la actualidad se ha producido un claro descenso en la competencia emocional de los individuos. Un ejemplo de ello es el incremento en la tasa de problemáticas como la ansiedad, la depresión o profundos sentimientos de aislamiento, insatisfacción o dependencia, todas ellas vinculadas a un intenso malestar, un “yo” inestable y un miedo a la introspección que convierten al otro en la fuente de bienestar e identidad personal.

La Dependencia Emocional y el Apego

Distintas aproximaciones teóricas han tratado de delimitar las circunstancias históricas que podrían facilitar o instaurar estas modalidades de vinculación. Desde la Teoría del Apego se defiende la necesidad universal de establecer vínculos afectivos a los que recurrir en situaciones de sufrimiento, angustia o estrés. Se trata, en definitiva, de un sistema motivacional de supervivencia mantenido a lo largo de todo el ciclo vital. En esta línea, a través de estudios pioneros como los realizados por Hazan y Shaver en 1987, se observó que las relaciones de pareja adultas estaban moldeadas por las representaciones mentales construidas a partir de los vínculos establecidos inicialmente con los cuidadores primarios. Dentro de esta aproximación, ha cobrado una especial atención el apego ansioso, la modalidad de vinculación que ha sido más asociada a la dependencia emocional.

A partir de los experimentos dirigidos por John Bowlby se describieron distintas modalidades de vinculación, siendo el apego ansioso una de las categorías de esta clasificación. El Apego Ansioso es definido como un patrón vincular asociado a un miedo constante a la separación o pérdida de una figura relevante, especialmente un progenitor en el caso de niños pequeños. Asimismo, se caracteriza por la presencia de protestas, llantos o conductas que tratan que impedir el alejamiento de dicha figura. Se trata, por tanto, de un “vínculo no seguro” que genera en estas personas un continuo estado de alerta ante la posible separación o desprotección.

El objeto de las conductas de apego ha sido tradicionalmente asociado al cuidado y protección de la progenie, una finalidad alcanzada gracias a la presencia y cercanía de las principales figuras del cuidado. Sin embargo, concepciones más actuales consideran la existencia de una segunda finalidad de este tipo de conductas, la relación emocional afectiva vinculada a la creación de una red social cohesionada, algo que se encuentra asociado directamente con las relaciones de independencia/dependencia emocional.

Origen del problema

A través de las distintas investigaciones se ha concluido que el desarrollo de la conocida dependencia emocional se debe a la presencia de diversos factores. Uno de los aspectos que mayor apoyo ha recibido como responsable de este tipo problemática es la modalidad de vinculación desarrollada durante las primeras etapas de la vida. Un ejemplo de ello son las conductas de sobreprotección por parte de algunos cuidadores principales; dichos patrones conductuales no ofrecen la capacidad del desarrollo de la autonomía del infante, lo que interfiere en la construcción de su propia identidad. De esta forma, una vez se han generado unos patrones de vinculación determinados, éstos tienden a mantenerse a lo largo del tiempo y a generalizarse a otros tipos de relación.

Asimismo, otras experiencias interpersonales como un trato negligente por parte de los cuidadores principales influirá en el desarrollo de esquemas cognitivos y emocionales relacionados con un pobre autoconcepto, la idealización de objetos y la búsqueda de necesidades insatisfechas en los mismos, el uso de estrategias de sumisión como forma de evitar el abandono, etc.

Estos esquemas cognitivos son denominados por algunos autores como Modelos Operativos Internos (MOI) y describen las representaciones que un individuo ha elaborado sobre sí mismo y los demás. Asimismo, son desarrollados a partir de experiencias repetidas con figuras relevantes y guían, de manera consciente o inconsciente, la interacción en distintos contextos interpersonales. Estos modelos son usados para predecir el comportamiento del otro actuando, a su vez, como un filtro que influyen en la interpretación de este tipo de situaciones. De esta forma, se generan patrones de expectativas, necesidades y estrategias que influyen notablemente en las modalidades de vinculación del individuo.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que este constructo hace alusión a “modelos” debido a que se trata de un componente funcional que se va actualizando y complejizando. Como resultado, el establecimiento de nuevas relaciones y vínculos significativos, como el generado durante la terapia entre terapeuta y paciente, permitirá modificar los modelos interiorizados anteriormente.

Para concluir, es preciso hacer hincapié en que a pesar de que los diversos medios de divulgación, científica o no, han contribuído a la expansión del concepto de dependencia emocional, se sigue tratando de un constructo que no ha sido claramente delimitado hasta la actualidad.

Rafael Fenoy Castaño

Referencias

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2 thoughts on “¿En qué consiste la Dependencia Emocional?

    1. Buenos días Marcela,

      En primer lugar, agradecer tu participación y opinión en el blog. Se trata, sin lugar a dudas, de un tema muy relevante, especialmente en el trabajo con niños, un periodo especialmente sensible cuyas experiencias pueden marcar modalidades de vinculación que se podrán mantener a lo largo del tiempo. Al final del artículo se encuentran las principales referencias bibliográficas empleadas para la redacción de esta entrada. Asimismo, si tienes alguna duda más concreta, puedes ponerte en contacto con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

      Un saludo.
      Equipo Aesthesis.

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